El mayor porcentaje de consultados que creen que adelantar las elecciones sería negativo se da entre los que aseguran que en las autonómicas del 2009 respaldaron la candidatura del PP: un 53,8 %. Resulta llamativo en la medida en que ese mínimo recorte en la legislatura buscaría mitigar el impacto de las medidas drásticas que Rajoy aplicará en las expectativas de los populares de obtener una mayoría absoluta más holgada que la de marzo del 2009. La opinión de los encuestados que se declararon votantes del PP puede interpretarse como un mensaje de confianza en que el amplio colchón con que ese partido encara los comicios será suficiente para amortiguar el desgaste y que Feijoo pueda completar el mandato sin sobresaltos.
El porcentaje de entrevistados que ven negativa o muy negativa la opción del adelanto es del 50 % entre los que manifestaron ser votantes del BNG, y del 45,1 % entre los electorales del PSOE. Es entre los que eligieron la papeleta del Bloque en el 2009 donde se encuentra la proporción más elevada de consultados que valoran como positiva o muy positiva la posibilidad del adelanto (14,2%). Se reduce al 11,3% entre los entrevistados que votaron al PSOE. También en este punto, el electorado socialista contradice el discurso del líder del partido, Pachi Vázquez, quién después de considerar que adelantar las elecciones sería un «fraude», pasó a pedir al presidente que cierre un mandato que juzga agotado.