Al igual que Rajoy, también Feijoo convirtió las dificultades que plantea la crisis en la única excepción de un discurso consagrado a glosar la figura de Fraga y su legado político. El presidente de la Xunta, en plena tanda de ajustes en la función pública, lamentó que «non tiven nin unha soa boa nova dende o punto de vista económico dende que cheguei ao Goberno».
La invocación a la herencia política de Fraga convirtió el acto en un ejercicio de reafirmación del PP y apoyo a Rajoy ante los recortes que están por venir. Feijoo se aplicó en la tarea. «Se hai alguén que pon en práctica os valores de Fraga, que mantivo o partido unido todos os días a pesar das dificultades e de que non pensabamos perder e perdimos, que foi capaz de levar ao PP ás maiores cotas de representación democrática, é Rajoy. Agora temos a quen substitúe de verdade a Fraga», subrayó.
El presidente adoptó el tono confesional. Reveló que, cuando tiene dudas sobre qué hacer o si puede trabajar más, siempre llega a la conclusión de que puede hacer más. «Durmir na mesma habitación que durmiu Fraga imprime carácter», apuntó sobre la evidencia de que habita ahora la residencia de Monte Pío que estrenó el expresidente. Feijoo tuvo una mención para los tres policías que perdieron la vida hace una semana en el Orzán, para el finado Francisco Villar y para los recientemente fallecidos David Raposeiras, ex alcalde de Forcarei, y José Antonio Rueda, padre del conselleiro de Presidencia.