El policía José Antonio Villamor Vázquez, que murió en la playa coruñesa del Orzán cuando trataba de rescatar a un joven eslovaco, fue enterrado ayer en la parroquia de Pacio, en Friol, su localidad natal. Una hora antes, centenares de personas, entre familiares, vecinos, compañeros y amigos, llenaron el pabellón de deportes de la capital del municipio para dar el último adiós al agente, a quien le fue concedida la Medalla de Oro al Mérito Policial, a título póstumo. La distinción fue entregada por el secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Ulloa, quien transmitió a la familia del fallecido las condolencias del rey, del presidente del Gobierno y también del ministro del Interior. En el funeral, el párroco de Friol destacó la conmoción «ante la magnitud del suceso» y la generosidad de José Antonio Villamor y de sus compañeros. Se preguntó cómo era posible «compensar el dolor de una muerte imprevista que viene a trastornar vuestra vida y futuro». También tuvo emotivas palabras para los otros dos policías que perecieron en el mismo rescate.
El féretro salió del pabellón de deportes de Friol a hombros de familiares y amigos, en medio de los aplausos de las numerosas personas que aguardaban la salida del cadáver.
La comitiva, formada por varios coches fúnebres que transportaban una treintena de coronas de flores, entre las que se encontraba una de la Embajada de Eslovaquia y otra de los compañeros del policía en Lanzarote -el que fue su primer destino- se dirigió al cementerio parroquial de Pacio, donde recibió sepultura. Al funeral acudió también el director general de la Policía, Ignacio Cosidó, quien dijo que quería trasladar a la familia y a los compañeros del fallecido su dolor ante la tragedia. Por otra parte, Cosidó calificó de acto de justicia la concesión de la medalla de oro a los fallecidos, con la que dijo, se intenta «resaltar el ejemplo y el estímulo que supone este heroísmo».