El terraceo, algo así como el deporte rey del ocio pontevedrés, se hizo ayer de rogar. No estaba la mañana -con un grado de mínima en la ciudad, pero con termómetros que bajaron al cero- para hacer alardes. Así que el habitual café de las 11 estuvo algo más desierto en los veladores más céntricos. Y en el más emblemático, el Carabela, la primera clienta, Pilar, llegó precisamente sobre esa hora, cuando el sol ya daba de pleno en la terraza. «No tengo frío, estoy fenomenal -señala-. El tabaco tira, pero de todas formas, yo soy de terraza. Me gustan los espacios abiertos, ya sea invierno o verano. No soporto los lugares cerrados y la calefacción, para eso tengo mi casa. Entonces ¿cómo hacen los noruegos?». Ni siquiera las estufas o mantitas que ofrecen algunos locales con terraza animaron el inicio de la jornada.
pontevedra de terraceo a 1? de temperatura