Una «inadmisible» regresión sobre los derechos adquiridos consideraron los sindicatos el plan de ajuste del Gobierno gallego, que va dirigido, aseguran, al desmonte del Estado de bienestar, y vendría inducido desde el Gobierno central.
«Mal sabor de boca» dejó en UGT el encuentro con la conselleira de Facenda. Otro tanto sucede en Comisiones Obreras, en la CIG y el CSIF. Los representantes de los cuatro sindicatos que participaron separadamente en la reunión con Elena Muñoz, la responsable de Facenda, mantuvieron a posteriori un breve encuentro para estudiar «que facer», ante lo que consideran medidas «inxustas», que solo pretenderían que los trabajadores de la Xunta paguen los recortes que la Administración central ha anunciado que va a realizar en los próximos meses.
Poder adquisitivo
Todos los sindicatos coincidieron en que el lugar de negociación en todo caso sería la mesa general de empleo público. Se quejan de que en dos años han perdido un 13 % de poder adquisitivo y de que el pago de la crisis «recae sobre os de sempre», mientras el Gobierno no adopta medidas, por ejemplo, relacionadas con la reforma y el fraude fiscal.
Sobre las bajas laborales, coinciden en que si la Administración necesita realizar un control, dispone de mecanismos suficientes para llevarlos a cabo sin recurrir a la reducción de retribuciones.