fin de semana bajo cero

Se busca voluntarios para reparar la casa a una familia sin recursos

El frío se les cuela por el tejado y la lluvia por las puertas; sin trabajo y con dos hijos, no pueden acometer la reforma

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Los hay sin techo y los hay con techos que no cobijan, como le pasa a Manuel García y a su familia, a la que en su pequeña casa de Rubiáns se le cuela el viento y el frío entre las tejas y la lluvia por debajo de las puertas. Manuel y su mujer no tienen trabajo, y hasta noviembre, sobrevivían con una ayuda de 360 euros que cobra ella por una leve minusvalía psíquica. Demasiado poco para sacar una casa adelante y criar a sus dos hijos de 10 y 3 años, milagro que consiguen gracias a Amigos de Galicia, que les entrega alimentos, ropa y lo que necesiten.

Manuel trabajó en la construcción, como encofrador, en empresas de montaje, como conductor de camiones y en orquestas. Manuel es un currante, y las reparaciones de urgencia que hubo que hacer en su pequeña casa de Rubiáns las emprendió él. Pero cambiar el techo por el que se cuela el viento, el agua y el frío son palabras mayores. Hace falta mucho dinero, y no lo tiene. «En verano trabajé en una orquesta y no me pagaron hasta hace poco, y ahora cobro una ayuda familiar, pero hasta hace dos meses, nada. Así no hay dinero que llegue para reparar la casa».

Amigos de Galicia hará la obra

En Amigos de Galicia saben cuál es la situación, y por eso están dispuestos a echar de nuevo un cabo, y también un saco de cemento y unos ladrillos. Lo que haga falta para resolver la situación que viven y para que los niños se críen en un ambiente adecuado que ahora no tienen, porque la humedad y el frío les está provocando problemas de salud. La oenegé está dispuesta a arreglar el tejado de la pequeña vivienda que Manuel compró en Rubiáns a un familiar cuando hace diez años volvió de Mallorca casado y con su mujer embarazada. Él entonces tenía trabajo, y pensaba que poco a poco podría ir rehabilitando la casa por la que había pagado 18.000 euros. Pero las cosas se torcieron, y como la pescadilla que se muerde la cola, si no hay trabajo para comer y vestir, menos lo hay para retejar y reformar. «Cuando no hay dinero todo se viene abajo», resumió Manuel su situación.

Por eso las obras correrán a cargo de Amigos de Galicia. La entidad pondrá el material, pero hace falta mano de obra, porque Manuel solo no puede hacerse cargo de tan ingente cometido, «aunque por supuesto yo también voy a trabajar», dice. Suso Busto, portavoz de la entidad, hace un llamamiento a las empresas del sector y a los autónomos para que colaboren: «Buscamos voluntarios, persoas que queiran axudar coas obras».

A la espera de que la vivienda reúna las condiciones, la familia se apaña como puede en estos días de frío. «Muchas mantas y calcetines, y los pies se calientan como sea». Lo peor son los niños. El cuarto oscuro en el que duerme José Manuel es el rincón más frío de la casa. «Le pongo un radiador, pero la instalación eléctrica es deficiente y con la nevera, a veces salta la luz». Y la pequeña Tamara tiene problemas de alergia y asma que se complican con la humedad y el frío. «El otro día la tuvimos que llevar a urgencias a ponerle oxígeno, y por la noche se levanta y se mete en nuestra cama», dice la madre.

Una cocina de leña caldea la planta baja, y el calor de hogar que falta lo pone el cariño familiar. Ahora solo falta una brigada de voluntarios armados de pico y pala. Y manos a la obra.

«Yo voy haciendo en casa lo que puedo, pero hace falta mucho dinero para arreglar el techo»

Manuel García

«A la niña ya la tuvimos que llevar a urgencias; entre la humedad y el frío está siempre mal»

Manuel Vargas