El paro y la falta de ingresos estables empuja todas las semanas a centenares de familias a acudir al Banco de Alimentos de Lugo para conseguir lo más básico para subsistir. Esperan con paciencia, durante horas, soportando el frío. Ancianos que cobran pensiones mínimas, veinteañeros y treintañeros sin empleo y que en algunos casos ya tienen importantes cargas familiares, hombres y mujeres en la cincuentena que se han quedado al margen del mercado laboral, e inmigrantes de Sudamérica o de países como Marruecos que han despertado del «sueño español» intentan acceder al local en el que, a cambio de un euro, reciben cerca de 40 kilos de arroz, pasta, leche, legumbres, pan, conservas, carne e incluso frutas y verduras. «Coas cousas que me dan aquí, miña nai e máis eu imos tirando toda a semana», explica David, parado de 22 años que tiene una discapacidad física. Su madre, sin trabajo, está enferma y es él quien se desplaza al banco de alimentos.
De repente, se oyen pitidos y bocinazos debido a un coche tuneado que está en doble fila y que atasca el tráfico en la calle Santiago. El conductor está en la cola para recibir comida. «¡No hay derecho! ¡Si puede mantener ese coche también puede pagarse la comida!», exclama una mujer de mediana edad, que espera su turno agarrada al carrito.
Minutos más tarde, la responsable de la organización solidaria, Amadora Núñez, sale del local y pide silencio porque van a entregar más números. El banco lucense distribuye alimentos todo el día y tienen preferencia los usuarios que poseen un vale expedido por un trabajador social de una Administración pública, como un concello o el Sergas. Para los demás también hay, pero deben esperar.
Llama la atención que de alguna familia van hasta tres miembros, con lo que recogen 120 kilos de alimentos a la semana. «Parecen demasiados para una sola familia», reflexiona un inmigrante argentino que está sin empleo. Su mujer, que lo acompaña, pero no entra, añade: «Gente que haga trampas la vas a encontrar en todos los sitios, pero hay mucha necesidad».
Vales para transeúntes
En el caso del Ayuntamiento de Lugo, ante la ola de frío, también se han puesto en marcha iniciativas para los más necesitados. Según informa Enrique G. Souto, debido a las bajas temperaturas previstas, la alcaldía señala que la Policía Local está avisada para que facilite vales para el albergue de transeúntes. En caso de que se llenasen las instalaciones, pueden dar vales para alguna pensión de la ciudad. En Guitiriz, según informa, por otra parte, Xosé María Palacios, hay mantas que habitualmente son cedidas a transeúntes, sobre todo en estas épocas del año.
«Gente que haga trampas siempre hay, pero hay muchísima necesidad»
«Co que me dan aquí, miña nai e máis eu imos tirando toda a semana»