Un adolescente del municipio luso de Caminha permanece en coma tras recibir una llamada en la que le notificaban el falso fallecimiento de su progenitor. Según explicó su abuelo, el menor, de 15 años y con un aneurisma cerebral, «que todos sabían que tenía y que le impedía excitarse», recibió una primera llamada el martes por la noche alertando del supuesto accidente de su padre, emigrado en Francia. El chico transmitió su preocupación a través de Facebook esa noche y, horas después, ya en el colegio, salió a atender otra llamada en la que le confirmaban la muerte. Minutos después caía fulminado y fue trasladado al hospital de Oporto. El padre del niño dejó escrito también en Facebook un mensaje para el niño, antes de regresar precipitadamente desde Francia, pero este no lo pudo leer. La familia desconoce quién puede estar detrás de esas llamadas, que podrían esconder un simple intento de gastarle una broma. «No es una broma de mal gusto, es un crimen», denuncia la familia.