Movilización en Ferrol para salvar la Fábrica de Lápices

Más de un centenar de personas piden la paralización del derribo ya iniciado

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Ante una fachada que perdió hace días los símbolos que la caracterizaban, más de un centenar de ferrolanos reclamaron la paralización de la demolición de la Fábrica de Lápices, iniciada la pasada semana. De su interior llegaron a salir más de 180.000 lapiceros diarios. Ayer, el reparto de los últimos lápices y plumines rescatados de un quiosco de la ciudad naval abría una concentración que reclamaba la pervivencia del «exemplo máis destacable da arquitectura industrial racionalista de Ferrol», según el departamento de Historia da Arte de la Universidade de Santiago de Compostela.

Los 32 doctores que integran su consello emitieron un comunicado en el que muestran «a súa máis profunda repulsa polo derribo da antiga Fábrica de Lápices Hispania», situada en el barrio de Ferrol Vello, considerado bien de interés cultural. Otras dos docenas de profesores de la facultad coruñesa de Arquitectura y de la compostelana de Económicas hicieron lo propio con un manifiesto en el que piden a la Dirección Xeral de Patrimonio la «inmediata paralización de la demolición» de un edificio construido en la década de los años treinta y que funcionó durante más de cuatro decenios.

Por silencio administrativo

Emblema del Ferrol industrial, los propietarios acometen el derribo tras un cuarto de siglo de litigios y una densa maraña legal, que acabó con sentencias firmes que lo avalan por silencio administrativo. Pero la Comisión Cidadá pola Recuperación de Ferrol Vello, convocante de la movilización, lucha in extremis por su salvación. «Hoxe non somos moita xente, pero imos ser máis. Imos loitar polo que nos dá singularidade e historia», aseguró anoche Alexandre Carrodeguas, uno de sus portavoces. Porque con el sello Hispania y Johann Sindel se recordaban ayer los lápices que se mojaban con saliva antes de escribir y los que «daban cor a aquela triste época da ditadura». A quienes se niegan ahora a conservar la fachada y la chimenea -que ya ha sido anulada- los manifestantes los invitaron a escribir «co lapis da ignorancia» miles de veces «Nunca volverei destruír o patrimonio arquitectónico de Ferrol».

La propietaria de la fábrica, la sociedad Jerpu, planea construir en el solar una promoción inmobiliaria pendiente de una modificación puntual del plan general de urbanismo. Después de 25 años de espera, ahora se niega a aguardar más y tras varias condenas a corporaciones anteriores por la dilación en la concesión de la licencia, el gobierno ferrolano, con mayoría absoluta del PP, ha decidido otorgar la licencia de demolición para dar cumplimiento a los fallos judiciales emitidos.

Por su parte, el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia aprobó presentar un recurso contencioso-administrativo contra la concesión de esta licencia municipal y el fiscal de Patrimonio del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, Antonio Roma, ha abierto diligencias tras la denuncia de la Comisión Cidadá.

Unas cien personas se concentraron ayer para pedir que se paralice el derribo del inmueble. ángel manso