Mochilas por maletas, una ruina

m. cheda SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

El viajero, a la baja, gasta en Galicia 30 veces más que el excursionista, al alza.

26 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Públicamente, la Xunta se ha felicitado esta semana por el hecho de que Galicia hubiese recibido el año pasado casi 9,5 millones de visitantes, más incluso que durante el propio Xacobeo 2010. Y, en efecto, así lo corroboran las estadísticas oficiales. Pero lo ha logrado a costa de cambiar maletas por mochilas, de dispararse el flujo de los llamados excursionistas y desplomarse el de los denominados viajeros. Y eso, más que al festejo, debería invitar a la preocupación. Porque, como negocio, resulta una ruina: en términos de gasto, uno de los segundos equivale a treinta de los primeros.

¿Por qué es consuelo malo contar visitantes en lugar de turistas?

Los visitantes de una región se obtienen de sumar viajeros o turistas más excursionistas. Para el Estado, respectivamente, los unos son quienes duermen una o más veces seguidas en un negocio de alojamiento reglado, mientras que los otros responden al perfil de alguien que acude de fuera a una zona cualquiera para, sin llegar a hacer noche, pasar allí unas horas. A lo largo del 2011, apartamentos, casas rurales y cámpings al margen, los hoteles gallegos acogieron 3.339.749 clientes, un 12,1 % menos que en el ejercicio anterior. Entretanto, arribaron a la comunidad 5.689.126 interesados en estancias exprés, un 23,3 % más que 12 meses antes. En números brutos, por lo tanto, la comparativa sale a ganar. Pero solo en eso, pues, de acuerdo con la última encuesta Egatur, que elabora el Instituto de Estudios Turísticos (IET), cada mochilero se deja en Galicia, como promedio, 31,2 euros y los amigos de la maleta, hasta 938,6 por cabeza. Otro lastre: los excursionistas aquí (portugueses en su mayoría) desembolsan menos de un tercio de lo que suelen invertir en el resto de áreas de la Península (101,6 euros), según el citado informe.

¿Responde el bajón a una resaca pos-Xacobeo, como aduce la Xunta?

Sí, pero solo muy parcialmente. O sea, en realidad no. Porque, si así fuera, Galicia debería haber recibido en el 2011, como poco, el mismo número de viajeros que en el 2009. Y, lejos de ello, acogió 59.707 menos, lo cual representa una caída de 1,7 puntos porcentuales, cuando en el conjunto de España, dentro de ese mismo período de tiempo, se produjo un alza de 10,7. De hecho, en la comunidad autónoma hacía siete ejercicios, desde el 2003, que en los establecimientos hoteleros no entraban tan pocos huéspedes.

¿Y es cierto que España solo esté ganando peso por la primavera árabe?

Tampoco. Por sí mismo, ese argumento no explica por qué Galicia pierde viajeros a pesar de que el global del país los gane. Los acontecimientos geopolíticos como la primavera árabe, efectivamente, han beneficiado a destinos de sol y playa regalándoles parte del turismo exterior que tradicionalmente apostaba por el norte de África y Oriente Medio para sus vacaciones. Así, en el 2011 los hoteles canarios aumentaron un 12,2 % su cuenta de alojados, y los baleares, un 11,7. Pero también hicieron lo propio, por ejemplo, los navarros (un 13,4 %), los extremeños (10,9), los madrileños (5,9) y los riojanos (5,1), destinos todos ellos donde los arenales no abundan precisamente.

¿Y qué piensa hacer el Gobierno gallego para invertir la situación?

De momento, aprovechando la reciente remodelación de su Gobierno, Alberto Núñez Feijoo ya ha puesto las competencias turísticas bajo su estrecha tutela. No en vano, el sector aporta recurrentemente al producto interior bruto de la región nada menos que una décima parte, a pesar de lo cual el presupuesto directo que la Xunta destina al mismo ha menguado desde el 2009 un 36,3 %, hasta 49,9 millones en el 2012, el equivalente a solo un 0,5 % de los ingresos consignados por la Administración autonómica. En cuestión de semanas, además, el Ejecutivo autónomo retomará la campaña publicitaria Galicia, ¿gárdasme o segredo?, profundizará en su nuevo modelo de geodestinos y lanzará diez productos de mercado. En paralelo, al fin materializará su proyecto de Axencia de Turismo de Galicia.