Cinco días es el tiempo que llevan los habitantes de Lugo capital conviviendo con un denso manto de niebla que no desaparece ni en las horas centrales de la jornada. Desde el domingo pasado, las brumas y la humedad se han adueñado de todos los rincones de la urbe amurallada. El sol apenas se vislumbra en un cielo que ha cambiado el azul por el blanco. Ayer a las once de la mañana algunos termómetros del centro histórico marcaban dos grados bajo cero, y la visibilidad era casi tan nula como de madrugada. Los coches aparcados en la vía amanecieron cubiertos por una gruesa capa de helada.
Pasadas las seis de la tarde la situación empeoraba, y hasta llegar prácticamente a su altura volvía a resultar muy complicado distinguir, por ejemplo, a los peatones que caminaban por las aceras. Otro tanto ocurría con el tráfico rodado. Esta semana, turismos y todo tipo de vehículos han tenido que acostumbrarse a circular con las luces de niebla encendidas para hacerse visibles.
Hay muchos momentos en los que las señales y los semáforos pasan desapercibidos hasta que se está a pocos metros. También los pasos de peatones. Saliendo de Lugo en dirección a la Terra Chá, por ejemplo, la situación mejora. Así, aunque a primera hora hay niebla, el sol tiene la fuerza suficiente para calentar la zona al menos durante unas horas.
La predicción de MeteoGalicia avanza que el fenómeno meteorológico -consecuencia del anticiclón que afecta estos días Galicia- seguirá activo por lo menos hasta la jornada del sábado. Para el domingo prevén lluvia.