No entraba en ninguna quiniela y desde su cargo hasta hoy, interventora xeral de la Xunta desde abril del 2009, había pasado prácticamente desapercibida, aunque casi todo lo que hace el Gobierno gallego pasa por sus manos. Por ejemplo, las liquidaciones de pagos. Pese a su tarea subterránea, discreta y sin declaraciones públicas, Elena Muñoz Fonteriz ha tenido mucho que ver en varios de los recursos y batallas que ha llevado a cabo la Xunta en los últimos años contra decisiones del Gobierno central, como la devolución de fondos o incluso la pelea por el control financiero. Hasta ahora, era la encargada de certificar que Galicia cumplía con el déficit público.
Licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad de Vigo, y especialista en Economía Pública, trabajaba ya en Facenda al lado de Marta Fernández Currás (se la considera una muy estrecha colaboradora), ahora secretaria de Estado de Presupuestos. De hecho, figura como segunda persona en relevancia en ese departamento. Conoce a la perfección el organigrama de la conselleira y por ello no se descarta que continúe con el mismo equipo que Currás, con Manuel Galdo como eficaz director xeral de Política Financeira, o Miguel Corgos-López Prado, al frente de las cuentas. A todo el equipo lo conoce perfectamente.
Nacida en Madrid hace 40 años, Elena Muñoz se siente gallega hasta la médula. De Vigo. Casada y con dos niñas, hace el viaje desde la ciudad olívica a Santiago todos los días. Esta funcionaria de carrera ingresó en la administración hace aproximadamente 12 años centrará todos sus esfuerzos en conbtrolar el gasto. Algo que lleva a rajatabla. La consellería exige su perfil personal, muy parecido al de su antecesora: trabajadora, seria y rigurosa. No le gustan las estridencias y políticamente, tiene un perfil bajo. Desus escasas intervenciones en el Parlamento, los que le conocen y le aprecian le recomiendan que mejore su gallego.
A Muñoz Fonteriz, funcionaria del cuerpo superior de la Administración, le espera por delante un duro trabajo, aunque parte de las líneas están ya esbozadas por su predecesora. Está aprobado ya el techo de gasto, los Presupostos para el 2012 y no tendrá que dar la batalla por el sector financiero, porque con la conversión de Novacaixagalicia en un banco la comunidad ha perdido las competencias en materia financiera. Sin embargo, en este punto está por ver su papel para evitar que Galicia desaparezca del mapa financiero de España si se procede a la venta de Novagalicia Banco, algo que está deseando la gran banca. También tendrá que definir el marco en el que queda la caja con su segura transformación en una fundación. A la vez, se da por seguro que en marzo o abril tendrá que reelaborar los propios Presupostos para adaptarlos a la cuentas que presente y apruebe el Gobierno de Rajoy, a instancias, precisamente, de Marta Fernández Currás. Entre tanto ha de diseñar políticas que alivien la sangría del paro y logren un equilibrio entre ingresos-gastos y la reactivación de la sexta economía de España, la gallega