Imagen:Una trabajadora del hospital, sobre el ciclomotor eléctrico con el que se agilizan a veces los recorridos.

Los celadores del Lucus Augusti no necesitan gimnasio

Los empleados del nuevo hospital caminan una media de nueve kilómetros al día en la jornada laboral.


LUGO / LA VOZ

Los celadores del nuevo hospital de Lugo caminan una media de nueve kilómetros en su jornada laboral de ocho horas para desplazarse de servicio en servicio cumpliendo sus funciones. El cálculo lo hicieron los propios afectados -la plantilla la forman 186-. Se pusieron de acuerdo para activar podómetros nada más salir del vestuario, computaron la distancia recorrida durante una semana y hallaron la media.

El estadillo con los kilómetros recorridos día a día por un celador de consultas externas lo hizo público la Plataforma pola Defensa da Sanidade Pública, que criticó la sobrecarga de trabajo de estos trabajadores como consecuencia de las distancias que tienen que recorrer. Censuró que el Sergas busque soluciones alternativas a la contratación de personal de este estamento. El colectivo, antes de trasladarse al nuevo complejo, recorría entre uno y tres kilómetros al día, de planta en planta y de ascensor en ascensor. El Lucus Augusti, inaugurado oficialmente el pasado invierno, no sigue el modelo de construcción en vertical de los hospitales del resto de Galicia, sino que fue diseñado en horizontal. Ocupa una superficie de 120.000 metros cuadrados, con lo que las distancias se multiplicaron. El propio Sergas reconoce que es algo más de tres veces la superficie del viejo Xeral-Calde.

Adelgazamiento obligado

Celadores consultados reconocieron que durante el tiempo que llevan en el Lucus Augusti -algunos seis meses- han bajado de peso sin ninguna dieta y sin necesidad de machacarse en el gimnasio. Un trabajador reconoció que pasó de 78 kilos a 74 desde finales del mes de noviembre solo con las caminatas por el complejo. Algunos fueron más allá y optaron por comprarse las zapatillas de moda, que, según su publicidad, permiten reforzar determinados músculos, como los glúteos. Efecto de las zapatillas o de las distancias, los celadores lucen cuerpos más atléticos que hace seis meses y lo que sí erradicaron casi todos son los zuecos que forman parte de la indumentaria de trabajo que les proporciona el Sergas, porque dicen que resbalan.

Para evitar desplazamientos a los celadores y agilizar la atención, el nuevo hospital de Lugo dispone de un tubo neumático que transporta muestras a los laboratorios, tratamientos a las plantas y demás, por la zona de hospitalización y de urgencias, pero que se atasca con bastante frecuencia. Cuando esto ocurre los celadores multiplican los paseos.

Como solución, el hospital adquirió un ciclomotor eléctrico de tres ruedas, que lleva una cesta incorporada y que alcanza una velocidad considerable por los interminables pasillos. El vehículo está en prueba. Uno similar lo usan los vigilantes de seguridad del complejo en sus rondas y cuando tienen que moverse con rapidez con motivo de alguna incidencia.

Por otra parte, las quejas de los celadores por el peso de las camas -cien kilos sin paciente-, lo que obliga a que en los desplazamientos tengan que ir dos para poder manejar el mueble, han tenido también su respuesta por parte de la dirección. Así, están probando unos motores extraíbles para acoplar a las cabeceras y hacerlas más manejables. Parece que existen algunos problemas porque el accesorio no tiene buen acomodo en los ascensores.

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