El director de Lavacolla saluda la competencia y descarta un crac

En vísperas de la entrada en servicio del AVE entre la capital española y la de la Costa del Sol (diciembre del 2007), casi 130.000 personas utilizaban mensualmente el puente aéreo Málaga-Madrid, cuando en la actualidad solo lo hacen 52.000.

Antes de que Barcelona estrenara su línea de alta velocidad (febrero del 2008), a diario circulaban entre El Prat y Barajas un promedio de 120 aviones, frente a los 76 de ahora, como refleja la tabla impresa a la izquierda.

Tanto la terminal andaluza como la catalana acusaron esos recortes en sus balances globales de actividad, pese a que los grados de dependencia de ambas respecto al mercado madrileño (11,4 y 15,1% de la demanda total) no alcanzaban a mediados de la década pasada niveles siquiera similares al registrado en el conjunto de Galicia.

Proporcionalmente, los vuelos hacia o desde Madrid aportan hoy a Alvedro y Peinador muchos más pasajeros que esos: redondeando, tres de cada cinco. Mientras que para Lavacolla, con un abanico de rutas más diversificado, suponen un 38,8%. Con todo, el director de este último saluda la futura puesta en marcha del tren rápido. «Cualquier medio de transporte que fomente la movilidad y el intercambio, en principio, debe ser bien recibido», sostiene Luis Rey consultado por La Voz.

«Además, en Santiago ?aduce? disponemos de muchos destinos de medio y largo radio, ajenos a esta cuestión. Y, ya hablando de los sí pertenecientes al ámbito AVE, seremos muy competitivos en precio».

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