Un empresario llama para adquirir chatarra y descubre que le venden su propio material

Al destapar el robo se hizo pasar por comprador para identificar a los ladrones


a coruña/la voz.

El encargado de una empresa de tratamiento de residuos llevaba varios días con la mosca detrás de la oreja. Algunos allegados le hablaban de una nueva empresa que se dedicaba a vender chatarra en la parroquia abegondesa de Orto, la misma en la que se encuentra su propia parcela. Tras varios días intentando indagar la ubicación, optó por llamar al teléfono que se anunciaba por el municipio. Así, le respondió un joven que lo invitó a esperarlo en un punto de la parroquia, adonde acudiría un compañero para mostrarle el género.

Y el empresario descubrió que aquel menor lo invitaba a entrar en su propia finca y le ofrecía su propio material. Lejos de mostrar su indignación y expulsar al joven de su parcela, el empresario se hizo pasar por comprador para obtener toda la información de los posibles cómplices del joven. Fingió entonces interesarse por algunas piezas que el falso vendedor marcaba con un espray de color verde. Después de apalabrar la venta, el empresario invitó al joven a acercarlo a casa en su vehículo. Tras aceptar, el menor, con iniciales D.?S.?R., le hizo dar varias vueltas por la zona, quizá sospechando de que se encontraba ante el verdadero dueño, para acabar apeándose junto a una casa en obras.

Denuncia en la Guardia Civil

Una vez descubierto el robo y el rostro de uno de los delincuentes, el encargado de la empresa de tratamiento de residuos acudió al cuartel de la Guardia Civil de Abegondo a mediados del mes de octubre para presentar la denuncia. Declaró entonces que el material sustraído ascendía a algo más de 18.000 euros y reconoció al falso vendedor dentro de una serie de fotografías archivadas en el propio cuartel. Así, varios agentes investigaron durante un mes casa por casa en las parroquias de Orto y Guiliade para dar con el domicilio del joven que había vendido chatarra que no era suya. Una vez detenido por la Guardia Civil, D.?S.?R. reconoció los hechos y se repartió las culpas junto con otros dos amigos, estos de entre 18 y 20 años de edad. El número de teléfono para anunciarse sirvió también para localizar a otro de los compinches.

Los roles de los tres delincuentes estaban bien definidos. Mientras uno atendía las llamadas de potenciales clientes, el menor -dada la cercanía de su casa con la nave robada-, se encargaba de mostrar el material, y un tercero retiraba las piezas demandadas por los clientes. Los tres detenidos, que fueron puestos en libertad con cargos por el juzgado de Betanzos, tienen antecedentes, especialmente el menor de edad. Fue él quien propuso a sus compañeros montar el ilícito negocio con el que poder lucrarse.

El empresario reconoció que nunca había echado en falta material de su parcela hasta que la revisó una vez que se descubrió el negocio paralelo .

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