Aena revela que ningún controlador ha cubierto aún el 91% de su horario

El Estado cifra en menos de 1.300 sobre el tope de 1.670 las horas trabajadas por la mitad del plantel de Lavacolla


santiago/la voz.

Entre el 1 de enero y el 25 de noviembre pasados, el más activo de los 30 controladores actualmente destinados en el aeropuerto de Lavacolla trabajó 1.516 horas, lejos del tope anual de 1.670 que, servicios extraordinarios al margen, establece el Real Decreto 1001/2010, promulgado el 5 de agosto. Comunicados por escrito a los interesados hace una semana y conocidos ayer por La Voz con detalle, estos datos oficiales contradicen por completo los genéricos que el lunes pasado había difundido el sindicato USCA, cuyos líderes sostienen que uno de cada tres miembros del colectivo ya ha rebasado su cupo de actividad en el año 2010. De ahí que desde el sábado vengan amparando sucesivos cierres parciales del cielo gallego que, solo ayer, provocaron en Santiago el desvío de un vuelo, la cancelación de otro y demoras en las programaciones de cinco más.

De los técnicos adscritos al Centro de Control del Área Terminal (TMA) de Compostela o bien a la torre de su aeropuerto, trece han cubierto a lo sumo 1.199 horas a lo largo de este ejercicio, frente a las 1.200-1.300 consumidas por dos compañeros, las 1.300-1.400 acreditadas por otros cinco, las 1.400-1.500 reconocidas a nueve más y las 1.516 atribuidas al último miembro de una plantilla que en mayo integraban cinco personas menos que hoy (25) y que en abril próximo, materializadas ocho nuevas incorporaciones, ascenderá hasta los 38. Dicho de otro modo, ninguno de ellos ha llegado a rebasar siquiera el 91% del máximo legalmente vigente y la mitad se encuentran todavía, como poco, a un 22% de alcanzarlo.

Cuando menos eso es lo que Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena), esgrimiendo los «únicos» registros «válidos», defiende con rotundidad. Actualizadas a fecha del viernes, sus cifras difieren sustancialmente de las que están blandiendo los líderes sindicales en el transcurso de sus comparecencias ante la prensa. Diez de los controladores de Santiago, afirman estos, ya han excedido ese límite de las 1.670 horas, por lo que, so pena de infracción de la normativa, no pueden acudir a sus puestos hasta que comience el 2011, a consecuencia de lo cual los turnos habituales quedan mermados. Y, coincidiendo con los descansos reglamentarios de los profesionales que sí se presentan en el centro, desde este fin de semana se producen «lagunas de operatividad» que perjudican, mayormente, a Lavacolla, pero a veces también a Alvedro y Peinador, al resentirse el sistema de aproximación a ambos, que se coordina desde la capital de la comunidad.

El mayor retraso, 65 minutos

Ayer, no obstante, se dieron un par de esos momentos de paro que solamente hubieron de padecer los usuarios de la terminal compostelana. Producto del primero, que comenzó a las once de la mañana para terminar cuarenta minutos después, un Boeing 737/800 con salida hacia Barajas prevista para las 11.15 terminó despegando a las 11.45. Sin embargo, por culpa del segundo, desde las dos hasta las tres los problemas se multiplicaron. Un aparato de Ryanair procedente de Barcelona se vio obligado a aterrizar en Oporto y su correspondiente trayecto de vuelta fue suprimido. De la misma compañía, además, de Londres llegó otro 65 minutos tarde, lo que forzó a su piloto a diferir el regreso a la urbe inglesa. Asimismo, con 45 de demora tomó tierra un Spanair que provenía de El Prat, hacia donde poco después emprendió viaje fuera del plan marcado en principio.

A falta de que los operadores den a conocer sus cálculos, la comunidad de pasajeros que vieron alterados sus desplazamientos puede estimarse en el entorno del millar, a tenor del tamaño de las naves y de sus ratios de ocupación corrientes.

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