Galicia no autorizará más tragaperras hasta el 2016 para prevenir ludopatías

Deja abierta la opción de otorgar nuevas licencias si se acumulan más de 200 bajas en las 13.312 que están en activo


santiago/la voz.

Los objetivos son moderar entre los gallegos el hábito de las tragaperras y prevenir «un aumento de ludopatías» por su uso, pero también evitar que la proliferación de esas máquinas pueda dificultar su control administrativo. Con esos propósitos, el Consello de la Xunta aprobó ayer un decreto por el que frenará la autorización de nuevas tragaperras en Galicia en los próximos cinco años, de forma que su número máximo queda fijado en las 13.312 máquinas que están en activo en las cuatro provincias.

El decreto, con el que el Gobierno autónomo ejerce su competencia para planificar los juegos y apuestas en la comunidad, establece una excepción a esa congelación de licencias hasta el 2016. Según explicó Feijoo en la comparecencia de prensa posterior a la reunión semanal del Consello, la Xunta podrá otorgar nuevas autorizaciones cuando se registren bajas definitivas de 200 máquinas o más.

444 menos que en el 2005

Ese escenario de bajas no es descabellado. De hecho, cuando el Ejecutivo gallego aprobó el anterior decreto en este ámbito, en el 2005, el número de autorizaciones de tragaperras ascendía a 13.756, con lo que en cinco años el parque de esas máquinas ha perdido 444 unidades.

Galicia no es la primera comunidad que paraliza la concesión de licencias para explotar estas máquinas de azar. Al contrario. Es una de las últimas autonomías que se suman a un criterio que ya han implantado otras 12, con plazos de congelación que varían según la comunidad. Se trata de Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Cataluña, Murcia, País Vasco, Valencia, Castilla-La Mancha, Castilla y León y La Rioja.

El Gobierno de Feijoo enmarca esta apuesta por limitar las autorizaciones de tragaperras, que entrará en vigor el 1 de enero del 2011, en la necesidad de planificar esta modalidad de juego y racionalizar su oferta, «tendo en conta a súa realidade, a súa incidencia social, as súas repercusións económicas e tributarias, e non o fomento do seu hábito». Sostiene que la «autorización sen control» de estas máquinas «pode prexudicar o equilibrio na práctica deste xogo».

Control del acceso de menores

En relación a la vertiente preventiva del decreto, la Xunta argumenta que una política favorable a la concesión de nuevas autorizaciones de tragaperras «pode dar lugar a un aumento das condutas de ludopatía», e incluso a que la Administración no pueda controlar debidamente el acceso que menores de edad o personas con alguna discapacidad puedan tener a este tipo de juegos. El Gobierno gallego pretende, en definitiva, lograr una mayor seguridad jurídica en esta materia, «debido ás implicacións xurídicas, económicas e tributarias que caracterizan os distintos subsectores do xogo», expone.

Los Presupostos del 2011 contemplan que estas máquinas tragaperras deberán abonar cuotas anuales que oscilarán entre los 500 euros de las más baratas y los 5.460 de las más avanzadas y que generen más recaudación.

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