«La ordenación de Galicia ha sido un desastre y esto no lo niega nadie»

García Braña urge el tan ansiado pacto por el territorio, más allá del plan del litoral


A CORUÑA/LA VOZ.

La crisis económica afecta de manera grave a la construcción; también, por tanto, a los arquitectos, que contratan hoy hasta 80% menos de lo que era normal en el año 2007. Pero a toda crisis hay que buscarle el lado positivo, dice Celestino García Braña, decano del Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG) y profesor de Teoría da Arquitectura en la Universidade da Coruña, entre otras cosas. Él encuentra ese lado bueno en la posibilidad de hacer una reflexión para que, cuando la actividad se reanude, «se haga de la mejor manera posible».

- ¿Veremos cambios sustanciales en la construcción y en el urbanismo cuando se supere la crisis?

-En esta situación, ya que no podemos trabajar, pensemos. La actividad no volverá a plantearse desde los presupuestos económicos de antes, ni con los mismos procedimientos. El comprador estará mucho más sensibilizado y preguntará más, no solo desde el punto de vista puramente económico, sino del de la calidad.

- Los promotores y los profesionales se quejan de la multiplicidad de normas.

-En Galicia se había perdido la confianza en el urbanismo, porque se había constituido en un mecanismo básico para regular el mercado, pero no el territorio, el paisaje, la calidad de vida. Y se ha hecho tan desesperadamente lento que esa lentitud por sí misma anula la esperanza en él. Y es tan farragosamente jurídico que los objetivos fundamentales quedan diluidos en una maraña en la que muy pocos son capaces de moverse. Igual que la justicia, el urbanismo tiene que ser más eficaz y rápido.

- Del lado jurídico vienen esos casos, algunos muy costosos, de las construcciones ilegales. ¿Qué soluciones les ve? ¿Más derribos? ¿Legalizaciones?

-El urbanismo no se puede trocear, como tampoco la educación, o la sanidad; forma parte de una totalidad. Cada vez que surge un problema se genera un debate y entonces se legisla para el caso. Esto no es lo correcto. Esas medidas no deben ser coyunturales y mucho menos oportunistas, tienen que estar basadas en una estrategia global. Lo demás es correr detrás de la realidad.

- ¿Está consiguiendo sus objetivos la Axencia de Protección da Legalidade Urbanística?

-Lo importantes es que hay un clima nuevo, aunque aún no ha roto aguas. Todos hacemos el mismo diagnóstico. Nuestra ordenación territorial ha sido un desastre y esto no lo niega nadie. Hace veinte años el debate era otro, entre los que querían y los que no querían que se construyera. Esto ya no es así. La agencia viene funcionando regularmente, viene abriendo y ejecutando expedientes, en algunos casos llegando a los derribos. Su tarea es fundamental. A los ayuntamientos les puede ser muy útil. Pero yo me pregunto: ¿por qué no llegan a 50 los municipios gallegos adheridos a la agencia?, si además es gratis.

- ¿Avanzaremos algo con el Plan de Ordenación do Litoral?

-Hace falta el tan citado pacto por el territorio, un acuerdo con objetivos más amplios que el plan del litoral. Lo que en algún medio se calificó de legislación de punto final no puede ser un «café para todos». Un porcentaje muy alto de construcciones ilegales podría legalizarse, otras no, pero no hablaríamos en abstracto. Hay que saber dónde queremos estar, en una perspectiva de seis, siete años, y revisar todas estas cosas.

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