El mayor lago de Galicia abre el telón

Endesa se prepara para derribar la barrera natural que separa As Pontes de la antigua mina. Las intensas lluvias aceleran el llenado, que culminará en un año y medio


AS PONTES/LA VOZ. 20/06/2010 02:00 h

Dentro de unos días, la barrera de árboles que históricamente ha separado a la población de As Pontes de la fenomenal explotación de lignito que le ha dado otro sentido a su existencia caerá como un proceso más en el ya escaso trecho que le queda a la mina para cerrar el círculo. Tras los árboles, todo el pueblo lo sabe, ya no hay un paisaje lunar, profundo y oscuro, sino una masa de agua tan descomunal como el hueco horadado en el valle. Por fin, el lago que culmina un largo y costoso proceso de recuperación se abre al pueblo.

En enero del 2008 comenzó el llenado, con las escorrentías de la escombrera y las que derivaban en el hueco. Algunos meses después, se incorporó la principal aportación: la del Eume, condenado estos años al caudal ecológico para contribuir con dos terceras partes a lo que hoy es un enorme plano vertical y azul; una montaña invertida de agua que empezará a rebosar al Carracedo y luego de vuelta al Eume en tiempo récord: menos de cuatro años.

La previsión era que el lago estuviera lleno en febrero del 2012, pero las precipitaciones han sido tan abundantes durante este año hidrológico que los plazos que manejan en Endesa acercan el gran momento a octubre o noviembre del 2011. La estructura de tres vasos que era apreciable el año pasado se ha fundido en un solo y gigantesco recipiente al que apenas quedan 20 metros para alcanzar la escollera que delimita su perímetro: 18,5 kilómetros.

Profundidad imbatible

La lluvia y el Eume han hecho realidad lo que ya es hoy el mayor lago de Galicia y uno de los mayores de España. En el área anegada en As Pontes caben tres lagos como el de Sanabria y más de ocho como el de Bañolas. En profundidad, es también imbatible: 210 metros. Una sima donde apenas llega ni un rayo de luz.

Para los pocos empleados que ya quedan en la mina, resulta emocionante comprobar cómo el hueco se llena día a día. La pista en la que hoy botan la lancha con la que se hacen diariamente los controles del agua tenía el año pasado una longitud de 275 metros. Ahora, apenas cabe el coche. El remolque ya está medio sumergido.

Al que más le brillan los ojos es a Francisco Aréchaga, el director de la mina desde hace más de dos décadas y capitán general en el proceso de recuperación a punto de culminar. A bordo de una zódiac señala el perfil de la playa de 370 metros que se está acabando en el lado de la factoría, el más próximo al pueblo; la reconducción de los canales que restituyen los cauces del valle; la cortina de árboles que serán segados en 15 días y que abrirán por fin el telón; los últimos detalles de una aventura que se acaba y por la que ahora navegamos.

Aréchaga defiende el nivel de compromiso de su empresa y la restitución a la sociedad de un lugar en condiciones similares e incluso mejores de las que encontró antes de empezar la explotación. De momento, los resultados avalan el proyecto. Todas las pegas que se interpusieron, y algunas llegaron al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, fueron resueltas a favor de la obra. Desde los derechos del pobre Eume a las garantías de los taludes, las amenazas sísmicas y la calidad del agua que se depositaba sobre un lecho de explotación de carbón.

Primeras truchas

De momento, todo va bien. El agua se mantiene en un pH de 7 (la exigencia de Augas de Galicia es de 6,5), con una calidad microbiológica muy buena, según explica el director: «Todavía tiene pocos nutrientes, porque el agua pasa muy rápido del río al lago. Pero eso también irá mejorando».

Por las rejillas que aíslan el caudal que se vierte al lago se han colado en estos años algunos peces. Los operarios que lo navegan a diario aseguran haber visto truchas: «Pero no es nuestra responsabilidad decidir qué especies deben colonizar el lago -explica el director-. Nuestra responsabilidad es entregar el lago con las mejores condiciones para que se desarrolle la vida». Ya le queda poco para hacerlo. Y por lo que se ve, con las mejores garantías.

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