Alerta policial en Galicia por los independentistas violentos

Los últimos atentados con cócteles molotov contra viviendas y sedes de grupos políticos elevan la preocupación en la sociedad


22/04/2010 02:00 h

«Están identificados, pero tenemos que cogerlos con las manos en la masa para presentar al juez las pruebas que den con los autores de esos hechos en la cárcel». Esta afirmación de un experto en la lucha contra el terrorismo independentista de Galicia responde a muchas de las preguntas que se hace la sociedad al ver cómo acciones violentas de independentistas radicales quedan impunes.

¿Si los conocen, porque no los detienen? No parece tan fácil. Para que, por ejemplo, un juez autorice un registro en el domicilio de un detenido al que se relaciona con el lanzamiento de un cóctel molotov, los investigadores deben presentar pruebas contundentes de que el sospechoso forma parte de una organización criminal. Si no es así, la acusación se quedará en un delito de daños y si no tiene antecedentes ni siquiera entrará en prisión.

Esa dificultad la pone sobre el tapete un especialista al recordar lo ocurrido con dos radicales aparentemente preparados para cometer un atentado: «Los dos chicos llevaban la bomba en el coche y fueron interceptados en un control policial. Uno de ellos tenía 17 años y fue condenado por la Audiencia Nacional a pasar cuatro meses en un centro de menores».

¿Y están organizados o no? Los investigadores creen que sí están organizados. «En algunos casos puede parecer que sus movimientos responden a un caos, pero en todo caso a un caos organizado». Las fuerzas de seguridad creen que quienes mueven los hilos de los acciones radicales en Galicia se encuentran en Portugal. Son personajes más o menos conocidos por los investigadores y son quienes dan las órdenes al conglomerado de organizaciones juveniles y antisistema de corte radical que se agrupan en lo que se considera la matriz del aparato de violencia: Resistencia Galega.

Organizados o no, lo cierto es que sus acciones preocupan. «No podemos engañarnos pensando que son grupos que solo quieren hacer ruido, sin causar daños personales», afirma un mando policial. «Porque algún día -continúa- alguien va a pasar por la zona equivocada en el momento equivocado y le reventará una bomba en las narices. Entonces, todos nos lamentaremos».

Por eso, los responsables policiales no bajan la guardia. «Hay que estar muy atentos, y las fuerzas de seguridad lo están. La Guardia Civil y la Policía Nacional tienen equipos exclusivamente destinados a la vigilancia de estos grupos», afirman fuentes de la lucha antiterrorista.

El problema no pasa desapercibido para los responsables de las fuerzas de seguridad del Estado. Y consta que desde el Ministerio del Interior se han dado instrucciones precisas para acabar con estos grupos. «Esto tiene un recorrido, y acabaremos con ellos», dice un especialista de la lucha contra esta kale borroka a la gallega. Las fuerzas de seguridad están en alerta. Creen que quienes han lanzado los últimos cócteles molotov no están aún en el grupo. «Son aspirantes, tienen menos compromiso con Resistencia». Pero son igual de peligrosos. Y juegan con una ventaja. Son menos conocidos.

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