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La plaza de los ocho años de obras

Ferrol inaugurará el viernes gran parte de la reforma de la entrada a la ciudad, que pasó por tres alcaldes y tres proyectos distintos y ha consumido 17 millones de euros


Han tenido que pasar casi ocho años para que las obras que desalojaron la estatua del dictador Franco de la ferrolana plaza de España comiencen a ver su final. Los trabajos han requerido el mismo tiempo que tardó en construirse el puente de Manhattan. En la última década, la plaza ha pasado por tres gobiernos y otros tantos proyectos de reforma. Entre las obras realizadas y las indemnizaciones pagadas por paralizar los trabajos, su ejecución ha consumido hasta el momento unos 17 millones de euros de inversiones. Y también la mucha paciencia de los ferrolanos, que vieron cómo desde el 2002 un permanente agujero sustituía la emblemática entrada a la ciudad. El fin a tanta espera está ahora más próximo que nunca. En dos días reabrirá la plaza. No lo hará completamente, pero sí la inmensa mayoría de los 18.000 metros cuadrados que ocupa.

No será preciso aguardar al 27-M, la fecha que el gobierno socialista de Vicente Irisarri había comprometido en enero, cuando tuvo que autorizar una prórroga de los trabajos. En un golpe de efecto a pie de obra, el alcalde de Ferrol adelantaba un día la inauguración. Dos bandas de música y varios grupos de danza actuarán el viernes en una fiesta «sencilla pero digna», a las 19.30 horas, que servirá para abrir la primera fase de las obras.

Se estrenará así una plaza muy distinta a la que fue la más fotografiada de la ciudad. Atrás queda la superficie rodada, con una fuente central a modo de glorieta que distribuía la circulación en su acceso al centro. Hoy la plaza es rectangular. Debajo circula el tráfico, hay un aparcamiento subterráneo y se proyecta un centro deportivo con piscina y spa que centra actualmente las disputas entre gobierno y oposición.

Espacio peatonal

La inestabilidad política de Ferrol, donde nunca ha repetido un gobierno del mismo signo, hizo que el proyecto sufriese vaivenes con cada partido que accedía a la alcaldía. Todos los proyectos coincidían en lo mismo: transformar un espacio de circulación en una superficie peatonal. El del BNG se quedó sobre el papel y solo llegó a ejecutar el estacionamiento. No así el de PP e Independientes por Ferrol (IF), que llegó a urbanizar buena parte de la superficie, además de ejecutar la obra en el subsuelo y plantar las cimentaciones de un edificio de 21 metros de altura. Tras el último vuelco electoral, el PSOE, que cogobernaba con IU, decidió paralizar este proyecto. Y ese año llegaba a un acuerdo con la Xunta para indemnizar a Abeconsa, la adjudicataria, que recibió en compensación casi ocho millones.

El bipartito de izquierdas decidió además borrar los elementos que el proyecto anterior había conseguido materializar. Se erradicaron los discutidos bancos de acero corten y también la fuente en forma de cascada. La nueva plaza es obra de Comsa, que, bajo un diseño del estudio Arat, ha construido por 1,2 millones un espacio abierto al que los árboles y el césped han vuelto casi ocho años después.

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