A Coruña retiró a Millán Astray a las 7 de la mañana

La plaza en la que se encontraba la figura de bronce será totalmente reformada


Andamios y vallas se apilaban a las siete de la mañana de ayer ante la estatua de Millán Astray, una figura de bronce de más de tres metros de alto ubicada en la parte posterior del palacio de María Pita de A Coruña. La tarde anterior, los trabajadores de la empresa López Cao habían dejado allí dicho material. Esta empresa es la adjudicataria de las obras de reforma de toda la zona, incluida la plaza de España, en la que Ayuntamiento y Xunta invertirán tres millones de euros para reurbanizar un espacio de más de 22.000 metros cuadrados.

Pasaban unos minutos de la siete cuando un grupo de operarios empezaron a vallar parte de la plaza, ubicada entre el cuartel de Atocha y un bloque de viviendas militares, como labor previa a la retirada de la escultura. Esta tarea forma parte de la aplicación de la Ley de Memoria Histórica y había sido aprobada por el pleno del Ayuntamiento coruñés junto con la eliminación de más de medio centenar de calles y elementos vinculados con el franquismo.

Las lágrimas del sargento

Una pala se aproximó a la estatua -inaugurada el 29 de septiembre de 1970 para celebrar el 50 aniversario de la fundación de la Legión- y empezó a retirar un par de bancos del mobiliario urbano, para luego iniciar la extracción de la tierra que rodeaba la amplia base del monumento. «Había otras formas de hacer esto», comentaba un sargento de la Legión que se dirigía a su trabajo. Con las lágrimas asomando a los ojos, justificaba que «eso de viva la muerte que tanto le critican hay que entenderlo en aquel contexto y en aquellos años». De todos modos, prefería mantener el anonimato.

Un camión con grúa se aproximó también al lugar con una caja en su interior, mientras uno de los operarios envolvía con una tela negra la obra del escultor Xoán Piñeiro. Dada la altura, más de tres metros, fue necesario colocar un andamio para concluir el envoltorio.

Pasadas las ocho de la mañana, llegó la lluvia, también la máquina radial para romper el cemento de la base y el martillo neumático. Fue una tarea laboriosa, que los obreros compaginaron con la retirada de otra pesada placa de bronce que se encontraba en un pequeño muro levantado en la parte posterior y también vinculado a Millán Astray.

A pesar de la lluvia, un militar que llevaba a su hija al colegio se paró un momento a hacer una foto con su móvil, al mismo tiempo que musitaba algo poco elogioso sobre las formas de llevar a cabo la retirada; desde una ventana del cercano cuartel de Atocha otro militar también hacía fotos y varios más observaban lo que estaba ocurriendo.

En esos momentos, el concejal de Rehabilitación y Vivienda, el nacionalista Mario López Rico, se había sumado a los escasos curiosos que, bajo la lluvia, seguía las tareas. «Isto fíxose cando os obreiros empezan a traballar», explicó, restando importancia al madrugón y apuntando que ese era el horario de la construcción los viernes.

El final del trabajo

Alrededor de las nueve y cuarto de la mañana, los «aproximadamente 600 kilos» -calculaba el conductor del camión- de la estatua eran elevados en el aire, libres ya del cemento, y depositados en la caja de madera, donde era tumbada la figura.

Varios operarios acolcharon la escultura antes de taparla, subirla al camión y ser trasladada a los depósitos municipales.

A esa hora, nueve y media de la mañana, desde las casas militares ya se veían vecinos haciendo fotos y vídeos. Luego vendrían las reacciones, tanto de los políticos municipales (críticas desde la oposición y respeto a la operación desde el gobierno local) como de la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña, que calificaba la jornada de ayer como «histórica».

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