Misa con muerto en Cedeira

Un hombre de 83 años se desplomó de un infarto en la iglesia de San Andrés de Teixido y el cura ofició la misa con el cuerpo presente del recién fallecido


Su primera visita a San Andrés de Teixido fue hace un par de años acompañado de su mujer. El pasado 18 de octubre, domingo, regresó al rincón más peculiar del concello de Cedeira procedente de Negreira, donde residía. En esta ocasión lo hizo junto a sus dos hijos, pero no regresó a casa. Un infarto acabó con su vida cuando esperaba el inicio de la misa sentado en uno de los bancos de la iglesia de la parroquia cedeiresa.

Cuando se desvaneció, poco antes de la misa de las doce y cuarto, los presentes avisaron a una ambulancia, pero los sanitarios solo pudieron certificar su muerte y aguardar la llegada de la funeraria, pues es su función retirar de allí el cadáver. Fue entonces cuando surgió el debate de si el cura debía iniciar la misa con el cuerpo presente del recién fallecido. Y lo hizo.

La mayoría de los presentes en la iglesia procedían de una excursión organizada. Su autobús debía abandonar San Andrés de Teixido sobre la una de la tarde, por lo que el tiempo apremiaba. El párroco, Vicente Bretal Sande, asegura que preguntó a los devotos su opinión a través del altavoz del altar, y «la gente estuvo de acuerdo en celebrar la misa», aunque unos pocos propusieron hacerla fuera de la iglesia.

Finalmente se celebró la misa en el interior de la iglesia de San Andrés de Teixido y los excursionistas tuvieron tiempo de salir, coger el autobús y poner rumbo a sus casas antes de que la funeraria se hiciera cargo del difunto, sobre las cuatro de la tarde.

«¿Qué ocurre, el cuerpo del fallecido no puede estar aquí?», se pregunta el párroco Vicente Bretal. «¿Qué problema hay, si murió aquí?». Además, «cuando hay un entierro se lleva el cadáver».

Algunas críticas

Una de las presentes, G.?M., vecina de la comarca, asegura que «algunos propusieron que se celebrara fuera de la iglesia para respetar el duelo de la familia que acompañaba al difunto, pero no fue así. La misa comenzó, encima cantada, con el cadáver tendido en el suelo, rodeado de personas y permitiendo el ir y venir de la gente al interior del templo». Esta vecina asegura que este tipo de actitudes «no deben pasar desapercibidas» y opina que el comportamiento del cura «merece un castigo».

Sin embargo, los dos descendientes del fallecido no tienen más que palabras de agradecimiento hacia el párroco. Tanto que su hija Manolita nunca olvidará «lo bien» que se portó el cura. Lejos de lo que algunos pudieron llegar a pensar aquel domingo, a ella no le pareció mal que el cura iniciara la misa minutos después de que falleciera su padre. «Nos trató muy bien y estuvo con nosotros hasta que llegó la funeraria. Tanto mi hermano como yo estamos muy contentos con su comportamiento. También con el del resto de las personas que se encontraban en la iglesia; nos dieron todo su apoyo».

Severino Busto Álvarez fue enterrado hace más de una semana en la parroquia de Landeira, en Negreira. Aunque su hija cree que su padre tenía que haber fallecido en «la casa donde siempre estuvo», lo cierto es que tiene claro que al menos tuvo una «muerte bonita». Recuerda entre lágrimas que justo antes acababa de hablar ella, vieron el altar y encendieron algunos cirios. «Él puso uno por mí. Luego fue visto y no visto».

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