Un experto en salvamento acuático fija un tope de 5 alumnos por monitor para dar clases seguras


03/04/2009 02:00 h

La falta de una normativa que obligue a adoptar medidas de seguridad para poder impartir cursos de natación en piscinas preocupa desde hace años a los expertos en socorrismo acuático. Este «vacío legal», aseguran, pone en riesgo muchas vidas. «Unas directrices de prevención reducirían a la mínima expresión el número de accidentes y, por supuesto, de ahogamientos», asegura José Palacios Aguilar, profesor de la Facultade de Ciencias do Deporte e a Educación Física de la Universidade da Coruña y especialista en salvamento acuático.

Palacios asegura en su libro Socorrismo acuático profesional que un aspecto clave en materia de prevención en cualquier actividad en el agua es la relación entre el número de alumnos y el monitor. Sin embargo, afirma este formador de profesores de socorristas, el tema suele pasarse por alto o bien atiende más a criterios económicos que de seguridad.

En base a su experiencia, Palacios sí fija un tope máximo de 5 alumnos por profesor en clases de iniciación y aprendizaje con niños de entre 2 y 5 años y propone que sus padres estén presentes. Si los pequeños tienen de 6 a 8 años, sube la ratio a 8 o 10 alumnos por monitor, a 10 o 12 si los niños tienen de 9 a 12 años y a 14 o 15 si su edad oscila entre 13 años y 18. En la clase de natación del colegio Liceo en la que falleció el escolar había, según aseguró el propio jefe de estudios, Daniel Echevarría, «tres monitores y entre 17 y 20 niños de 3 a 6 años». La ratio, en este caso, era algo superior a la recomendada por Palacios.

Según este experto, si se cumpliese el decálogo de seguridad que propone «nunca pasaría nada». Entre otras medidas plantea la necesidad de concienciar a todos los alumnos del «riesgo controlado» que supone el agua, exigir monitores cualificados, que controlen a los alumnos en todo momento y que tengan los conocimientos y aptitudes físicas suficientes en salvamento y primeros auxilios.

Socorristas en colegios

Los socorristas, dice Palacios, son otro de los elementos clave para dar clases con seguridad. Las piscinas de uso colectivo -como las de los colegios- deben contar con personal de salvamento, cuyo número varía según las dimensiones de la instalación. Pero si la lámina de agua es igual o menor de 200 metros cuadrados y su profundidad no supera 1,60 metros, el socorrista puede ser sustituido por un titulado en primeros auxilios. «Aunque yo creo que todas deberían tener socorrista», insiste Palacios.

En Galicia los colegios con piscina no llegan a los dedos de una mano. Uno es el Liceo, en A Coruña. Otro es el colegio Lar, en Mos (Pontevedra). Su directora fundadora reconoce que no tienen socorrista porque sus monitores de natación ya tienen el título de primeros auxilios.

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