Galicia carece de normativa que regule la seguridad en las clases de natación


02/04/2009 02:00 h

Galicia no dispone de normativa oficial que de manera específica regule las medidas de seguridad necesarias para impartir cursos de natación en piscinas. Ni con niños ni con adultos. Según varios expertos en socorrismo y salvamento acuático, no hay nada al respecto de carácter obligatorio y que venga por escrito, tan solo existen una serie de recomendaciones que toman los monitores para prevenir riesgos en este tipo de clases.

El trágico suceso del lunes en el colegio Liceo La Paz, de A Coruña, donde un alumno de cuatro años se ahogó en la piscina del centro tras una clase de natación, coloca el punto de mira en las medidas de precaución que se adoptan en los cursillos de natación con menores. Consultados distintos departamentos de la Xunta, en ninguno de ellos confirman la existencia de una norma que recoja los elementos de seguridad adecuados para dar clase de natación. Ni en la Consellería de Educación, ni en la de Sanidade ni en la Dirección Xeral para o Deporte. Ni siquiera en la Federación Galega de Natación tienen constancia de una normativa al respecto. «Hay un vacío sobre ese tema», señalan desde la entidad, que precisamente imparte cursos para lograr el título de monitor de natación.

Lo que sí existe en materia legal sobre piscinas es una normativa estatal, del Consejo Superior de Deportes, sobre instalaciones deportivas y de esparcimiento, aunque su objetivo es definir las condiciones reglamentarias y de diseño que deben tenerse en cuenta en la construcción de los recintos (como su emplazamiento, dimensiones o iluminación). Y, sobre todo, se dispone de un decreto, publicado en mayo del 2005, por el que se establece la reglamentación técnico-sanitaria de piscinas de uso colectivo. Pero en él no aparece mención alguna sobre cursos de natación ni cuestiones como el número máximo de alumnos que puede atender un monitor en una clase o qué tipo de material de flotación deben usar en el agua.

De hecho, el decreto dispuesto por la Consellería de Sanidade hace cuatro años tiene por objeto fijar las normas que regulan las condiciones de salubridad y seguridad de las piscinas, pero en lo referente al tratamiento del agua, la accesibilidad al vaso, el número de flotadores salvavidas o los socorristas. En este punto, esta norma obliga a las piscinas a tener al menos uno con titulación en materia de salvamento acuático mientras las instalaciones estén abiertas al público. Los socorristas deberán ser dos para el caso de piscinas de entre 500 y 1.000 metros cuadrados de lámina de agua. Si la superficie es mayor, es Sanidade la que debe fijar el número de socorristas.

¿Cómo funcionan entonces los complejos deportivos con piscina en la que se imparten cursillos de natación? «Como no hay normativa específica de seguridad, estas medidas las contemplamos en el reglamento interno», apunta el responsable de uno de estos centros, en la provincia de A Coruña. Las normas al respecto, asegura, «se han puesto en base a la experiencia que tenemos». Así, en estas instalaciones un monitor de natación nunca imparte clase a más de 8 niños a la vez si el curso es de iniciación, ni a más de 10 si es de perfeccionamiento. «Pero se sabe que hay cursillos en los que puede llegar a haber 15 alumnos o más con un solo profesor», añade.

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