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Unas 4.000 personas participaron en la marcha pese a la violencia radical

Se produjeron cargas policiales contra los opositores al acto, que lanzaron botellas de cristal, canicas y piedras


Llevaban toda la semana avisando. Y al final cumplieron su advertencia. Varios grupos independentistas radicales intentaron reventar la manifestación convocada en Santiago por Galicia Bilingüe, a la que asistieron unas 4.000 personas. El comportamiento violento de los jóvenes, que arrojaron botellas de cristal y piedras, obligó a la Policía Nacional a cargar contra sus apariciones, que se producían en distintos puntos al paso de manifestación. El saldo de los incidentes fue considerable: diez detenidos, todos radicales, y dos heridos, uno de los arrestados y un hombre que participaba en la concentración.

Con la vindicación del derecho a elegir el idioma de la educación de los hijos -respeto a la lengua materna, subrayan-, la marcha partió al mediodía de la Alameda hacia la plaza de A Quintana, una elección de escenario que (empleado tradicionalmente para las acciones convocadas por los partidos nacionalistas) fue interpretada por los alborotadores como una provocación, al igual que el uso del gallego en las consignas. La salida se retrasó porque varios grupos de personas lanzaron objetos e increparon a los asistentes.

Ya entonces se vivieron momentos de tensión, con intercambio de insultos entre unos y otros. Mientras unos acusaban a los concentrados de «hipócritas», a lo que estos replicaban con «fascistas» y «sinvergüenzas». Algunos, de forma individual, se acercaron a los independentistas esgrimiendo pancartas de Galicia Bilingüe y gritando «¡quiero elegir!»; lo que provocó la respuesta: «¡Español; en Galiza en galego!». Los enfrentamientos, en un principio verbales, acabaron con una fuerte carga policial contra independentistas que lanzaron bolsas con caninas y piedras contra la Policía y los manifestantes, entre los que había niños.

Tras la carga se produjeron detenciones e identificaciones. Un portavoz de Nós-UP confirmó que uno de los detenidos de su organización es Carlos Morais, que fue trasladado al Hospital Clínico. Tras hacerle varias pruebas fue dado de alta. También Santiago Méndez, de la misma organización, está entre los arrestados de la jornada, que se saldó con diez detenciones, según los independentistas.

A medida que la manifestación se adentraba en el casco histórico, la tensión iba creciendo. Los pequeños grupos se repartieron a lo largo del recorrido, con el fin de incorporarse a la manifestación en las confluencias de calles. Esto obligó a modificar y hacer más corto y rápido el recorrido. La policía impidió cualquier acercamiento a la marcha; lo que provocó continuas cargas en las inmediaciones de A Quintana.

Los manifestantes corearon consignas en gallego y castellano como «Libertad, libertad», «Unha Galicia, dúas linguas», «Estamos aquí, os galegos» y «Elección, no imposición». La cabeza de la manifestación fue detenida en la plaza de Praterías, debido a la presencia en la Quintana de un grupo de jóvenes que lanzaron botellas de cristal desde los tejados de la Catedral y piedras desde la escalinata, que quedó sembrada peligrosamente de canicas.

Incluso mientras Gloria Lago, de Galicia Bilingüe, hablaba a los congregados, varios jóvenes se mezclaron entre los asistentes, por lo que fueron detenidos.

Lago, en gallego, dijo que cualquiera de ellos firmaría un manifiesto que exigiese el derecho a hablar gallego. Y «hai moitos galegofalantes -arguyó- que nos amosan o seu apoio porque saben que as nosas propostas respectan os dereitos de todos».

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