La población de Corme pide el destierro de un vecino al que atribuyen los robos en el pueblo


Los vecinos de Corme, una localidad marinera de la Costa da Morte, tienen fama de rebeldes y de incansables cuando se trata de luchar por lo que creen más justo para su pueblo. Ahora se trata de robos, y los habitantes han emprendido una cruzada contra el que consideran el autor de casi todos ellos, José Luis Verdes Romar, un vecino del lugar de 37 años.

Sus paisanos, cansados de soportar durante años las decenas de robos en sus domicilios particulares, y también desesperados porque la Justicia siempre deja en libertad al supuesto autor, han emprendido su particular guerra, y para ello han decidido pedir su destierro. Esta iniciativa comenzó en el mes de julio y, por ahora, la Asociación de Vecinos Eduardo Pondal, de Corme, ya ha recogido setecientas firmas. En los próximos días tienen previsto enviarlas al fiscal jefe de la Audiencia Provincial, así como al subdelegado del Gobierno.

Sorprende la idea, pero teniendo en cuenta la firmeza y la perseverancia de los cormeláns, no sería de extrañar que lograran su propósito.

Sus temores y su lucha tienen lógica si se conoce la crónica negra de la localidad. Hay que tener en cuenta que los robos en Corme son el pan de cada día, sobre todo en las viviendas de la zona, y las víctimas habituales son los ancianos. Este tipo de hurtos ha superado la treintena en los últimos años.

Entre los casos más conocidos está el de una mujer a la que asaltaron hasta cuatro veces su vivienda. A otra vecina de 90 años de Corme también le entraron en su casa a finales del año pasado, mientras daba su paseo matinal. En Gondomil robaron hace unos meses a un hombre de 69 años cuando se ausentó de su casa para ir a la iglesia. El más grave, sin embargo, ocurrió en el 2006. Atracaron a una anciana en A Riloa en su casa y la amordazaron.

Los vecinos no dudan en señalar a Verdes Romar como el supuesto autor de estos robos. De hecho, está pendiente de varios juicios y ha sido detenido en muchas ocasiones, aunque siempre acaba en libertad a la espera de ser juzgado. A este hombre se le ha acusado también del robo de 150 kilos de pulpo, y de amenazar a varios vecinos.

La situación es de tal desesperación que a principios del pasado mes de junio se convocó una reunión de seguridad en esta villa para zanjar el problema. Asistió el capitán de la Guardia Civil de Carballo, el sargento de Ponteceso, el primer teniente de alcalde y representantes de las asociaciones de vecinos, amas de casa, pensionistas, club náutico, y el patrón mayor, entre otros.

En el encuentro decidieron aumentar la vigilancia nocturna y diurna. También acordaron tomar las huellas dactilares en los robos siguientes. Sin embargo, el plan quedó burlado seis días después. Un vecino aseguró haber visto a Verdes Romar comprando unos guantes finos. Después, un nuevo robo se producía en un bar de la localidad. Los agentes piden a los ciudadanos que denuncien, la mayor parte de ellos lo hacen, y ya bromean diciendo que el gran número de demandas va a colapsar los juzgados.

Verdes Romar se ha declarado siempre inocente de todos los delitos de los que se le acusa. Es más, asegura que su intención es «traballar e vivir tranquilo», y se define como el cabeza de turco de esta historia: «Cada vez que pasa algo en Corme acúsanme a min. Eu non son un santo, pero tampouco o responsable de todo o que pasa en Corme».

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