Documentos marcados con el sello «confidencial», en una de las salas del campo de tiro de Doniños

Los papeles clasificados de la Armada permanecieron abandonados 10 años

Entre los documentos figuran referencias personales de militares e instrucciones para operaciones y seguridad


La Armada abandonó documentos clasificados cuando clausuró en 1996 el campo de tiro de Doniños, en Ferrol. Desde su cierre, las instalaciones militares, que fueron cedidas el pasado septiembre al Ayuntamiento, han sido objeto de la dejadez, el vandalismo y los saqueos, especialmente de chatarra. Pero los ladrones han ignorado la presencia de numerosos documentos que lucen el sello de «confidencial» o de «reservado», y que alfombran el suelo de varias habitaciones de los edificios.

Entre estos papeles, la mayoría con fechas de 1986 en adelante, hay varias carpetas con el sello «confidencial» en las que se recopilan avisos internos de pérdidas de documentación. En ellas figuran los datos personales de cientos de militares, incluyendo sus nombres, destino en el momento del extravío de los documentos y numeración del DNI. También el lugar en el que se advirtió la pérdida de los papeles, desde la fragata Baleares hasta la antigua discoteca Walhalla, de Ferrol, y observaciones como «posible sustracción de los documentos en camarote».

Hay más. Es posible encontrar instrucciones de comunicación, que ya no están vigentes, que detallan que una «aprehensión de pesqueros» debe cifrarse como «LQL», un «ejercicio de lanzamiento de misiles» como «IIB» o un «parte de submarino desaparecido o hundido» como «LHL». También hay, tiradas al lado de un armario decorado con fotos de motocicletas, instrucciones que ya han sido sustituidas para operaciones de la Fuerza de Vigilancia Marítima (Fuvimar), y el índice de instrucciones para la Zona del Cantábrico, del que se deduce que existían protocolos acerca de las «actividades en la mar de la asociación ecologista Greenpeace», «avistamientos de buques del bloque comunista», «represión del contrabando» o «colaboración en soluciones de emergencias y catástrofes».

Fuentes de la Armada reconocieron ayer que los papeles debieron ser archivados en el Arsenal de Ferrol, lo que «sin duda ocurrió con los documentos más importantes», o destruida cuando se abandonó el campo de tiro. Además, indicaron que la «clasificación de confidencialidad desaparece con el tiempo», por lo que ya no estará vigente en la mayor parte, sino en la totalidad, de los archivos aparecidos en Doniños. Pese a esos argumentos, insistieron en que «tenían que haber sido destruidos» por aquel entonces y señalaron que se darán las órdenes oportunas para la retirada inmediata de la documentación restante en las instalaciones.

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