Un doctor de Burela ya había dicho que era «un mentiroso»


En la clínica de Viveiro, José Manuel López trabajaba con cola en la puerta. Una vecina de Burela, de entre 40 y 50 años, con ciática, fue a someterse a acupuntura, pero al llegar la examinó, encargó una resonancia magnética y le dijo que tenía un quiste hemorrágico intervertebral. Le practicó una operación colocándole tres implantes, asegura. Según esta paciente, a ella siempre la trató con delicadeza. Una vecina de Foz de la misma edad también quiere permanecer en el anonimato. Acudió por un problema de escoliosis en la espalda. Le practicaba acupuntura: «Aliviábame a dor, saía ben, pero non me solucionou, porque esto é crónico. Deixei de ir porque vin que non tiña remedio».

En aquella época, indica, acudía incluso gente que trabaja en el Hospital de Burela, aunque ya se comentaban cosas: «Él falaba de que estivera na Clínica Mayo, de Estados Unidos, a veces tiña conversas telefónicas en inglés, pero un médico de Burela decía que naide o conocía alí, que era un mentiroso».

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