La Costa da Morte rindió un multitudinario tributo a Man

Artistas y vecinos recordaron la obra del alemán de Camelle, muerto en el 2002


Camelle, Camariñas y, en general, la Costa da Morte y diversos sectores de la cultura gallega, rindieron ayer un multitudinario homenaje a Man. Fue en la casa de cultura que lleva su nombre, frente al mar, aún desnuda en sus paredes (Man también lo estaba, casi), a menos de mes y medio de que se cumplan los cinco años de su muerte.

Fue un tributo multitudinario por, al menos, tres razones. La primera, la masiva presencia de ponentes o intervinientes, mañana y tarde. Lo nunca visto. La segunda, porque cada uno de ellos habló de Man, o mostró su obra, de una manera distinta: libros, documentales, arquitectura, el valor artístico, poesía, vivencias personales, música, historia. Hasta física. Una manera creativa de acercarse a su figura desde múltiples perspectivas, a él, que siempre proyectaba hacia el exterior la misma cara. Muchos fueron los que ayer descubrieron la importancia de su obra y del mero significado de su presencia en un rincón de la Costa da Morte al que llegó cuando nacía la década de los sesenta.

La tercera razón fue que los propios vecinos de Camelle participaron en los actos. Desde la primera conferencia hasta la última sesión iban y venían, escuchando y viendo. Comentaban, algunos preguntaban, salían unos y llegaban otros. Hubo a quien le llamó la atención, de un modo positivo, el interés vecinal por su ex ilustre vecino.

A lo largo de las horas, quienes quisieron se enteraron de qué se va a hacer para recuperar el entorno de su olvidado y abandonado museo natural. Qué significa el arte de la naturaleza (el l and-art) , del que él fue un ejemplo internacional. Qué manifestaciones artísticas se llevaron a cabo en este lustro. Fueron citadas muchas, fueron omitidas también unas cuantas. Los poetas leyeron versos a Man dedicados, ellos mismos o por persona interpuesta o enviada. Durante la comida, vieron el documental de Bernardo Cequera. Uxía Senlle cantó, ya entrada la noche, acompañada de Roberto Sobrado. Habló Miguel de Lira, quien ya había estado en Camelle, en el 2004, para presentar otro homenaje al anacoreta, el de la libreta voandeira . Jorge Mira puso la lucidez de la física al servicio del misterio del genio loco (o no). Sobral, impulsor del proyecto de recuperación, dejó frases muy sensatas: «Ten que ser un museo vivo», en contraposición a esos «mortos» a los que no va nadie ni se hace nada. Viendo el interés de ayer, la afluencia de visitantes que persiste semana a semana, no es aventurado augurarle una larga vida de memoria a Man.

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