El romántico aún tiene quien le escriba... a mano

La carta manuscrita tiene sus defensores, y hasta su semana, en un mundo que se envía millones diarios de WhatsApp. ¿Qué da la mano de singular a la letra?

.

09/06/2017 09:41 h

Aún hay quienes se sientan, sienten y viven lápiz en mano, entre cuadernos que no tienen tecla de Escape. Por lo común, a interferencias de e-mails y wasaps. «Cuando te voy a escribir se emocionan los tinteros», escribió (a mano) Miguel Hernández en su poema Carta. Pero quizá pocos sienten ya ese latido intenso, singular, del trazo propio o están dispuestos a esperar días por una carta de amor. «¡Corre, corre, cartero, que es para la amiga que yo más quiero!», se escribía en los sobres -sello de 25 pesetas- en los 80. «No hay que apegarse al pasado ni quedarse en la nostalgia. Yo prefiero mirar al futuro», dice el profesor e investigador Daniel Cassany, autor de La cocina de la escritura y Recetas para escribir, escéptico respecto a las ventajas de escribir a mano. «Hace más de diez años que no trabajo en papel, solo tomo notas a mano ocasionalmente. Entiendo que toda actividad tiene sus ventajas...». Pero Cassany no ve alarmante que se imponga la escritura digital. «La polémica en torno al asunto llegó cuando se difundió por redes que en Finlandia había surgido la iniciativa de limitar la escritura manuscrita. La escuela es, en España, un espacio más conservador que innovador. Y lo imprescindible es enseñar a utilizar las herramientas que usa la sociedad; orientar y acompañar a los adolescentes en el empleo de la tecnología, educarles para moverse en Internet como les educamos para ir por la calle», afirma. Autoras como Luz Pozo o Érica Esmorís escriben directamente a ordenador. Otros, como Antonio Manuel Fraga, que presenta mañana en Santiago Querido H. P. Lovecraft, o el poeta y académico Manuel Rivas, novelan primero a mano siempre que pueden. «A man é ao tempo o hardware e o software do futuro -asegura Rivas-. Escribir a man é o soño que querería acadar o mellor programa informático. Fai que a escrita sexa un proceso sensorial: a man sente e pensa, é sentipensante».

El arte manuscrito tiene quien le defienda el futuro. Incluso hay una Semana de la Carta Manuscrita que suma dos ediciones y abriga la esperanza de crecer con el respaldo popular y el oficial del Ministerio de Educación y Cultura. En plena era WhatsApp, hay quienes se unen por que no mueran los trazos que dibujan la personalidad. «¿Te acuerdas de cuando recibíamos cartas?»; al oír esa pregunta, parte de la conversación de un grupo de estudiantes sénior de la Universidad de Murcia, la filóloga Yolanda Ruano sintió el impulso «de hacer algo por intentar recuperar esa costumbre», explica la también creadora de la Semana de la Carta Manuscrita. Se movió por redes sociales (que unos medios no excluyen otros), contactó con otros filólogos y se puso sobre la mesa la cuestión.

«¿Sabes que los adolescentes de mi clase no saben escribir cartas? -le contó uno de esos profesores a Yolanda Ruano-. No saben dónde poner el remite, el destinatario, dónde va el sello, cómo escribir la presentación de una carta o su cierre... Y nos dimos cuenta de que la carta era un medio olvidado que parecía perdido. Queremos recuperarlo». ¿Por qué? ¿Qué diferencia hay con deslizar el dedo sobre una pantalla? «Ya lo dijo Saramago, una lágrima nunca emborronará un correo electrónico. Y tú no puedes dibujar un corazoncito en un e-mail, ¿no?», plantea Ruano. Bueno... siempre nos quedará ese atajo de teclado a París, o un emoji latiente. «Ya... ¡pero no lo dibujas tú! Es un emoticono común. El corazón que haces a mano es el tuyo». Cassany no resta impacto sentimental al hecho de recibir «una carta perfumada con un pétalo de flor en medio», pero defiende a su vez el potencial emotivo de las tecnologías. «Un wasap puede hacer que llores de emoción», sostiene.

HABLAR POR ESCRITO

La carta es el medio de comunicación más personal, apunta el grupo de filólogos que promueven la Semana de la Carta. «Es el medio que más te identifica. Al escribir a mano ofreces una serie de información sobre ti y tu estado de ánimo que no das al redactar de forma mecanizada. Y el desarrollo cognitivo es mayor. Al escribir una carta, tú tienes que sentarte, pensar en la otra persona. Te esfuerzas por que el texto sea limpio, por que la otra persona te entienda... Y sabes que el papel que tienes en la mano es el papel que la otra persona va a tener en la mano», dice Ruano. ¿Cuando escribes a ordenador el mensaje es en esencia diferente? «Sí, y la forma que tienes de organizar tus ideas también lo es. Cuando escribes un correo, no te hablas por escrito. Escribes. Escribir una carta es hablar por escrito», asegura. Escribir un wasap puede ser una forma silenciosa, íntima, de hablarse. «Es que los medios no se riñen, pero los mensajes son diferentes según cuál utilizas. Si tú quieres decirle a una persona que la quieres, no le envías un e-mail», dice Yolanda Ruano. Cada cosa tiene su contexto y su momento. «Para decir: Quedamos esta tarde a las cinco, te mando un WhatsApp. ¡No te voy a mandar una carta! Pero un sentimiento por WhatsApp no tiene la misma fuerza que por carta. Al enviar una carta siempre viaja una parte de ti». Y tarda en llegar, pero a veces compensa la espera, ¿no?

Votación
4 votos
Comentarios