«Yo no cantaría jamás un tema que no me convenciera de palabra»

Su voz inconfundible la ha convertido en una de las artistas más reconocidas. Después de estar 23 años en Presuntos Implicados, publica su octavo disco en solitario.

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02/06/2017 06:00 h

Tiene alma de blues, y en esa apariencia frágil, a flor de piel, Sole Giménez (París, 1963) se descubre como una mujer llena de fortaleza. «Yo aguanto carros y carretas», confiesa. Se ríe cada dos frases y después de ocho discos como solista, vuelve a rodearse de amigos para cantarles a los hombres sensibles. «Una joya», en la que ha fusionado su voz con Antonio Carmona, Dani Martín, Pedro Guerra, Víctor Manuel y muchos otros colegas, en un homenaje «enorme» a todos ellos.

-El título del disco es rotundo: «Los hombres sensibles». Toda una declaración de intenciones.

-Sí, es una declaración de intenciones porque por una parte es una evidencia que estoy rodeada de hombres que han dejado constancia de su sensibilidad en sus canciones, esos maravillosos colaboradores con los que trabajo, y por otra sí que es una especie de necesidad que se ponga en valor la voz de los hombres más sensibles, que yo creo que son todos. Y luego a ellos invitarles a sacarse los prejuicios que los envuelven.

-¿Cómo recibieron ellos esa invitación?

-Me imagino que bien, porque ninguno me dijo que no [risas]. Yo llamé a alguno de ellos para que me invitaran a componer los temas de este disco, los llamé sobre todo para eso, pero luego me di cuenta de que podía quedar muy bonito también que esas canciones y alguna de las mías las cantásemos juntos, y esa fue mi segunda llamada.

-¿Le hubiese gustado que participase algún hombre en especial?

-Me hubiera gustado tener a Manolo Tena, pero se nos ha ido.

-No es la primera vez que hace duetos, tengo en la memoria «Dos Gardenias»... ¿Es una estrategia o realmente le gusta más?

-Me gusta, me resulta cómodo. He hecho muchos duetos y creo que mi equipo y yo sabemos encontrarles el punto para que queden lo mejor posible y para mostrar este disco.

-Hasta se ha atrevido a ponerle música y cantar el soneto V de Garcilaso de la Vega: «Escrito está en mi alma vuestro gesto».

-Sí, fue idea de Pedro Guerra, que es quien realmente le puso música y me propuso cantarla. Yo creo que es una delicia por su delicadeza.

-¿Tiene algún tema que la haya atrapado más por algún motivo?

-La verdad es que cuando sacas un disco así, con 15 canciones, ha sido bastante laborioso hacerlo todo, además con la compañía de todos estos artistas enormes, con temas suyos, otros míos... Todos a mí me parece que tienen mucha magia, pero yo tengo que destacar la canción que Dani Martín trae al disco, que es un poco la que da sentido al título. Es la última que se añade porque este disco está basado en la amistad. Yo los llamé por ese motivo y con Dani yo no tenía mucha relación, lo conocía, habíamos coincidido, yo ya tenía este disco prácticamente acabado, pero él cogió la idea, hizo la canción y la trajo. Eso me pareció maravilloso.

-Él canta «Los valientes se atreven a llorar». ¿Todavía llora escuchando a Serrat?

-Sí, claro, por supuesto que sí. No es por ninguna postura, ni nada similar, pero claro que lloro con Serrat ¡y con muchos otros!

-En una entrevista con Pancho Varona seleccionaba las canciones de su vida y todas son maravillosas, pero cuando Serrat canta el «Romance de Curro (El Palmo)»: «Ay, mi amor, sin ti no entiendo el despertar. Ay, mi amor, sin ti mi cama es ancha» la emoción la desborda.

-Sí, es que a mí esa canción en concreto me rompe el alma, me recuerda a mis padres en París, cuando estábamos emigrados.

-También recoge a Coppini y Teo Cardalda con «Malos tiempos para la lírica».

-Sí, sí. Es que hay que ser honesto y para mí en esa época Golpes Bajos fue un antes y un después. Yo a Teo lo tengo en este disco y creo que es uno de los autores mejores de esa generación, sino el mejor. Y ahora mismo está cantando como los ángeles. La idea del dueto con él parte un poco de Rosita Calamidad, yo canto ese tema, pero quería que él cantase conmigo eso, que viene a ser decirles a todos que canten también Rosita.

-Es ya su octavo disco en solitario, estuvo 23 años en Presuntos Implicados. Ahora le diría eso de «ay, cómo hemos cambiado» [risas].

-Ja, ja, ja. Yo espero haber aprendido mucho y haber cambiado en muchas direcciones de mi vida. Pero cuesta cambiar vicios adquiridos, aunque hago esfuerzos por cambiar a mejor. Ahora me veo mucho más asentada, más calmada y más confiada.

-¿Diría que ha ganado más sensibilidad con el tiempo?

-Sí, sí, indudablemente. Para algunas cosas sobremanera, para otra tengo un poco más de callo ahora con la edad.

-Edith Piaf, otra de sus favoritas, se castigó mucho a sí misma. ¿Usted?

-Ja, ja. Ella se castigó mucho, yo soy una persona muy sana [risas], no tengo ningún vicio. Pero sí soy muy exigente conmigo misma, muchísimo, y eso es una forma de castigo... Tendré que mirármelo. Es uno de los problemas mayores que yo acarreo, que soy exigente conmigo y con los demás.

-¿Y qué le cantaría a un hombre que no fuera muy sensible, a uno que tuviera que enternecer?

-Madre mía, no sé... La vie en rose, que debería enternecer a cualquiera.

-Todos han alabado este trabajo.

-Las primeras reacciones han sido muy buenas, así que las expectativas se ponen muy altas, pero como es un libro-disco y nos ha quedado tan, tan bonito, la gente está realmente alucinando de la tarea de este trabajo en todos los sentidos. Porque al final una lo hace y te metes en la rutina y solo ves la meta de acabarlo, pero a veces no sabes muy bien qué tienes entre manos y te pierdes. Y resulta que tenemos una joya, gracias a la vida por contribuir a este arte.

-En su música la letra es fundamental.

-Sí, yo he oído mucha música que no entiendo, porque la música en inglés, aunque sepas algo de este idioma, cuesta mucho entenderla. Por eso canto en nuestro idioma, porque sobre todo para interpretarla reconozco que necesito que la canción me mueva por dentro. Si no no la puedo poner en el disco. Yo no defendería jamás un trabajo que no me convenciera de palabra.

-¿Empieza por ahí la selección, por la letra?

-No, yo a componer empiezo por la música, y en este caso no he tenido que seleccionar las letras porque todas las que recibí de mis compañeros me parecieron maravillosas, he tenido mucha suerte en ese sentido porque me han mandado verdaderas preciosidades de canción. Pero para mí la letra es esencial, por eso canto en castellano y en francés, mis idiomas. Solo alguna vez lo he hecho en inglés, porque hay que ponerse retos.

-Pues ya que lo dice: ¿cuál va a ser el siguiente?

-Uf, para mí el próximo reto es llevar este disco al directo. La gira la empiezo en menos de un mes, y para mí el reto es ese, que suene tan bien como el disco. Cantarlo yo sola para mí es un reto muy, muy interesante.

-¿Cómo es una persona como usted, con alma de blues?

-[Risas] Una persona sensible, desde luego, porque como no tengas sensibilidad... El alma de blues se deja llevar.

-La música es sentimiento.

-Sí, o si no pierde su sentido. Yo creo que es y debe ser así; somos algunos los que defendemos eso, luego está la música espectáculo, que divierte, que entretiene. Pero la música para mí o emociona o ha perdido la oportunidad.

-¿La última vez que se ha emocionado con una canción?

-Hace muy poco, yo soy muy llorona, ya lo he dicho. Oyendo una de esas canciones del disco, pero qué suerte, ¿no? llorar así. Con la canción Me equivoqué, de Víctor Manuel, un tema que me mueve mucho.

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