Calles como calzadas romanas

El hundimiento en Rubalcava es solo una muestra del deterioro del pavimento del centro

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Ferrol 09/06/2017 07:52 h

El barrio de A Magdalena es la pesadilla de cualquier conductor. Lo resumía ayer Alejandro Armada, taxista: «Compras un coche nuevo y en dos meses lo tienes viejo». El estado del pavimento adoquinado que recubre buena parte del callejero del centro ferrolano está, a su juicio, peor que nunca. Y sufren el alineado de dirección, las ruedas y los amortiguadores. «Como ahora no estuvo nunca, no hay una calle decente», sostiene. Su opinión la comparten numerosos vecinos y asiduos al volante.

Para muchos, Rubalcava es la peor, justo la vía donde el pasado miércoles se abría un agujero que mantiene el tráfico cortado en una manzana y que el Concello atribuye a un problema en la red de suministro de aguas. Ayer el gobierno local informó de que Emafesa trabaja en su resolución y que está pendiente de un informe técnico con peritaje arqueológico para determinar la causa exacta que lo provocó. La reparación dependerá, señala el Ayuntamiento, de lo que diga el informe y el alcance de daños, pero se hará «lo antes posible».

Pero el agujero de Rubalcava es solo la punta del iceberg. En su trazado ascendente, los socavones y baches hacen botar abruptamente a los vehículos, especialmente a la altura de la Cocina Económica. Una ruta sobre ruedas por el corazón de Ferrol revela este mismo problema en muchas otras vías. En el podio, las calles A Coruña, Tierra y Concepción Arenal, pero ganando enteros también Lugo, San Diego, Pardo Bajo o Carmen, con un deterioro cada vez más acusado.

«Como calzadas romanas». Así son para una vecina las calles del centro de Ferrol. No es la primera en utilizar ese término. Lo acuñó el exalcalde José Manuel Rey Varela, que describía así la calle del Sol antes de que el pavimento de hormigón sustituyese al de adoquín. «Se te caen los dientes», corroboraba entonces un edil de su gobierno. El problema en Sol ha desaparecido, pero se mantiene en muchas otras vías. Y en los planes conocidos del gobierno local no figura intervención alguna de calado para reparar calles en el centro, donde en muchas no servirán parches ni arreglos puntuales. Ninguna reforma integral se recoge ni en su programa electoral ni dentro de las inversiones anunciadas para unos presupuestos aún inexistentes. Además, Ferrol está sin empresa de mantenimiento de viales, después de que en febrero hubiese vencido el contrato. El nuevo no se aguarda al menos hasta julio y la cuadrilla de obras cuenta solo con cuatro operarios.

Capítulo aparte merece la plaza del Callao. Los baches reaparecieron apenas nueve meses después de su último arreglo, hace un año, tras descolocarse adoquines en más de media docena de puntos. El debate sobre la idoneidad del adoquinado reaparece, aunque el gobierno local ya había anunciado que no tenía previsto sustituirlo en ningún punto de la ciudad. «Fue bueno en sus tiempos, cuando no había tantos coches y no pesaban tanto», argumenta el taxista.

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