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La apuesta acertada de Navantia

El naval logró adentrarse en la eólica marina exprimiendo sus capacidades

Ferrol, 17 de octubre de 2015. Actualizado a las 05:00 h. 3

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Navantia disfruta en estos momentos de los primeros éxitos en el sector de la eólica marina, un mercado que sustenta la principal vía de diversificación de la compañía pública, en la que empezó a trabajar hace muchos años, tal y como recordó el director de los astilleros de la ría ferrolana, Julio Martín, en la conferencia pronunciada ayer en la última jornada del congreso de los ingenieros navales. Pese a que los responsables de la empresa pública se llevaron literalmente «portazos en la cara» cuando visitaron otros astilleros y empresas para intentar conocer el mercado, no cejaron en su empeño de sustentar su diversificación hacia ese segmento, exprimiendo sus fortalezas e intentando poner remedio a sus debilidades.

Entre las primeras, unas «instalaciones como las de Fene, que nada tienen que envidiar a ninguno de nuestros competidores», el conocimiento en la gestión de programas y la experiencia en proyectos de gran complejidad, así como tecnología y capacidad del sector naval que es fácilmente aplicable al ámbito de las energías marinas. Jugaba en contra que la mayoría de las plantas que fabricaban componentes para este mercado estaban cerca de los emplazamientos de los parques, mientras que realizar un encargo a Navantia supondría tener que transportar las grandes piezas a miles de kilómetros. «Les demostramos nuestra capacidad de transportar cosas raras, aunque lo que les acabó convenciendo fue la oferta», recuerda Martín.

Y así llegó el primer contrato de la mano de Iberdrola, después de un largo proceso de clasificaciones y lanzamiento de propuestas. «Siempre dije que si no conseguíamos que una eléctrica española confiara en nosotros sería muy difícil entrar en ese mercado. Lo conseguimos, y ese fue un mensaje claro al resto de las eléctricas», afirmó el director de los astilleros de la ría.

Después llegaría, el pasado verano, el segundo encargo para Statoil, aunque Julio Martín recordó que fue precisamente esta compañía la que realizó el primer encargo de este sector, aunque no de fabricación, para realizar un estudio de viabilidad de unos componentes, por 25.000 dólares. Hoy en día, los encargos con los que cuenta la empresa pública tanto en Navantia Fene como en Puerto Real (Cádiz) suman alrededor de 400 millones de euros. Y las expectativas son las de continuar engordando la cartera de pedidos, ya que la demanda será muy superior a la capacidad de los astilleros europeos.

Julio Martín defendió las posibilidades de este mercado -no excluyente de la construcción naval, insistió-, tanto en términos de empleo como de proyección, aunque añadió que el reto que debe afrontar Navantia como fabricante es ofrecer una producción seriada y también posibilitar la reducción de los costes. «Los que estamos en la cadena de valor tenemos que optimizar los precios», afirmó.

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