Finalmente serán dos, y no una, las salas que el Centro Cultural Torrente Ballester destinará a la pintura ferrolana. Una de ellas, la que en estos momentos alberga cuadros de Felipe Bello Piñeiro, será la que, bajo la coordinación de Eduardo Hermida, irá mostrando al público los fondos de la colección municipal de arte; y la segunda sala -anunciaba ayer el concejal delegado de Cultura, Manuel-Reyes García Hurtado- estará reservada a creadores ferrolanos «en activo», que de esta manera podrán dar a conocer su obra desde uno de los más emblemáticos edificios dedicados en Galicia a las artes plásticas.
«Esto es lo que la gente nos pide -comenta el concejal de Cultura-. Al público de Ferrol le gusta mucho la pintura que se hace en su ciudad, y quiere ver a sus artistas. Y no es que con estas decisiones estemos abandonando el arte más experimental, al que durante años estuvo dedicado el Torrente, pero no tiene sentido, y menos en estos tiempos -dice Manuel-Reyes García Hurtado-, que un centro como el del antiguo Hospital de Caridad viva de espaldas al público».
Incremento de las visitas
García Hurtado dice ser consciente de que el acierto o el desacierto de una política cultural no puede medirse en cifras, exactamente. Pero también afirma que el constante aumento del número de visitantes que está registrando el Torrente viene a demostrar que «lo de antes, no lo quería la gente».