La Puerta del Dique del Arsenal, obra de Julián Sánchez Bort alzada en el año 1765, está sanando por fin las heridas que últimamente tuvieron como consecuencia, entre otros desperfectos, el desplome de una de las piezas de cantería de la cornisa. Defensa, con un presupuesto de 80.000 euros, acomete la rehabilitación del conjunto. Una rehabilitación que se espera esté terminada en el mes de abril, y que tiene como objetivo recuperar tanto la propia puerta, con la torre que la corona con la campana que se alza sobre su cúpula, como «los aledaños» del monumento.
Los trabajos que se están llevando a cabo incluyen, además de la limpieza de toda la cantería, un recintado de los sillares, «sustituyendo -de acuerdo con la información facilitada ayer- el cemento que los unía ahora, que no era el más adecuado, por una resina sobre la que se colocará un cemento de otro tipo, que no dañará la piedra».
Patrimonio Mundial
La Puerta del Dique es una de las construcciones más singulares de la candidatura ferrolana a Patrimonio Mundial. Una joya que el profesor y académico José Ramón Soraluce Blond ha encuadrado en el ámbito del «barroco clasicista».
Es el propio profesor Soraluce quien ha recordado, en su estudio sobre la arquitectura monumental ferrolana, que hubo un proyecto anterior al de Sánchez Bort para crear «unha porta de entrada ao Arsenal que ademais serviría como pedra angular» entre la ciudad y el «recinto militar». Aquel primer proyecto, firmado en el año 1754 por el ingeniero militar Francisco Llovet y nada menos que por Jorge Juan, no se llevó a cabo. Pero sirvió «como base conceptual», eso sí, para el que Sánchez Bort, autor entre otras obras de la concatedral de San Julián, conseguiría alzar una docena de años después. Desde entonces, el monumento ha sido testigo de todos los grandes acontecimientos de la ciudad. Y un testigo no siempre mudo, por cierto, porque su campana señalaba a los ferrolanos el transcurrir del tiempo.