Una decena de vecinos depositaron ayer piedras procedentes de las obras de reurbanización de varias calles en Canido a modo de protesta por el parón de los trabajos. Lo hicieron el mismo día en que el Concello daba por concluidas las obras de emergencia ejecutadas en Alonso López durante tres días, con una inversión de 6.000 euros, para hacer la calle más transitable mientras no se acomete el proyecto definitivo.
Pero el fin de los trabajos provisionales en Alonso López no contentó a los vecinos que ayer se concentraron ante el Concello. La casa consistorial recibió al grupo de manifestantes cerrada a cal y canto -se habilitó durante una media hora la entrada posterior de la calle María- y con presencia policial.
Entre los concentrados se encontraban líderes nacionalistas como Francisco Rodríguez, Iván Rivas y Elia Rico, residentes en Canido. También protestaba Fernando Piñeiro, que posee un mesón en la calle Alegre, quien defendió la ejecución de las obras de reurbanización, pero «hai que facelas ben». Piñeiro echa de menos información fehaciente sobre los plazos.
El concejal de Urbanismo, Guillermo Evia, volvió a pedir disculpas por las molestias que puedan ocasionar las calles levantadas por unas «obras heredadas», que fueron adjudicadas por el anterior gobierno local socialista. Pero denunció que las protestas «están politizadas» por el BNG. Fernando Piñeiro negó que las acciones fuesen contra Evia o el alcalde. El edil de Urbanismo destacó que «a asociación de veciños está informada puntualmente de cal é a situación» en Canido.
Mientras, el barrio ferrolano vive pendiente de la reanudación de los trabajos en la plaza del Cruceiro y calle Alonso López. La primera será la más inmediata porque el Concello alcanzó un acuerdo con la anterior adjudicataria GCM para ceder el contrato a la empresa La Milagrosa. En cuanto concluyan esos trámites administrativos, las obras comenzarán de forma inmediata. El proyecto de Alonso López, junto al de la calle Estrella, saldrá a concurso de nuevo. Este proceso prolongará más el reinicio de las obras.
El BNG trasladó los problemas de Canido a la comisión de Urbanismo de ayer. IU exigió un «cronograma veraz» de las obras y criticó la «intolerancia do goberno municipal» por cerrar el Concello a los vecinos que protestaban.