El CIS no encuentra su rumbo

La Xunta mantiene al ralentí un servicio que no ha dejado de ir a menos

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Opera desde hace 17 años y ha contado al menos con una decena de directores, aunque desde hace casi tres ni siquiera tuvo el suficiente peso para disponer de una dirección propia. Creado en 1995 con el fin de fomentar la I+D+i (Investigación más Desarrollo e innovación) entre los empresarios de Galicia, el Centro de Innovación y Servicios (CIS) de A Cabana no acaba de encontrar su rumbo y en estos momentos vuelve a abrirse otra etapa de incertidumbre, con la desaparición de la Fundación para o Fomento da Calidade Industrial e o Desenvolvemento Tecnolóxico de Galicia y su pase a la Axencia Galega de Innovación.

Ha puesto en marcha proyectos de mejora de procesos y productos para empresas, ha servido de cauce para ayudas y programas de la UE en materia de innovación y ha sido sede de un sinfín de encuentros y congresos, entre otros cometidos, pero a la mayoría de los ferrolanos les cuesta aún hoy identificar el CIS con el trabajo que realiza. La Administración gallega tampoco ha tenido muy claro cómo potenciar unas instalaciones situadas en un enclave privilegiado y que, con unos 8.000 metros cuadrados de superficie, han estado siempre en mayor o menor medida infrautilizadas.

Para desgracia de su plantilla -formada por una treintena de profesionales, aunque llegó a tener el doble- pese a aproximarse a las dos décadas de vida y a anunciarse como sede de múltiples proyectos, sus dirigentes no han logrado encauzar su trayectoria. De hecho, en los últimos años, además de dejarlo languidecer, se han cerrado servicios que operaban en su sede, como el Centro Tecnológico del Plástico, o la oficina de la Asociación Impulsora del Plan Ferrol, y se han dejado bajo mínimos otros, como el Centro Tecnológico del Naval.

En el marco de los compromisos del Plan Ferrol, la Consellería de Industria anunció en julio del 2010 que pondría en marcha un plan para potenciar estas instalaciones. Encargó a una consultora su redacción y está listo desde hace casi un año, pero continúa sin ser presentado oficialmente. Algunas fuentes apuntan a que el resultado de ese programa no agrada a la Xunta, aunque por la razón que fuese se mantiene sin aplicar. Desde la Consellería que dirige Javier Guerra se insiste en que el CIS no corre peligro y continuará su actividad, dependiendo ahora de la Axencia Galega de Innovación, aunque sus fines continúan siendo inconcretos: la dinamización y potenciación de la innovación como factor principal de modernización y de futuro para Galicia.

Aunque no existe un temor en la plantilla sobre la continuidad de sus puestos, los trabajadores aseguran que la existencia de otros centros tecnológicos, la distancia del foco de decisiones y la falta de una dirección física en el centro han podido jugar en contra del CIS. Tampoco los grupos políticos municipales de distinto signo han identificado las potencialidades de estas instalaciones y no las han defendido con tanta intensidad como a otros proyectos.

Tras el desastre del Prestige, la Xunta y el Ministerio de Ciencia anunciaron que el CIS acogería el Centro de Tecnologías Marítimas; el anterior equipo de la Consellería de Industria lo situó como sede de la Axencia Galega de Desenvolvemento Industrial. Ninguno de los dos proyectos se materializó.

También se anunciaron desde el Plan Ferrol negociaciones para acabar con su infrautilización y convertirse en sede de empresas de biotecnología. Tampoco se concretaron. El futuro sigue sin despejarse.

Cambio en la política de innovación gallega repercusión en el centro de A Cabana

El CIS comenzó a funcionar en 1995 en A Cabana. césar toimil