Navantia trabaja ya en el diseño de una nueva generación de fragatas


Navantia trabaja ya en el diseño de la fragata del futuro, que estará llamada a sustituir a las F-80 de la clase Santa María , cuyo ciclo operativo finalizará dentro de entre diez y quince años. La Armada española ya ha establecido unos requisitos iniciales que deberá de cumplir el nuevo modelo y sobre esa base se centra el equipo de I+D de la compañía pública naval, según aseguró ayer en Ferrol la jefa de este departamento, Susana Lapique. No obstante, esta matizó que por el momento la Marina ha presentado unas consideraciones generales, aunque Navantia ha asumido el reto de incorporar a su cartera nuevos modelos, como hace también con otro tipo de barcos.

El concepto de la nueva fragata será más pequeña que las actuales F-100 para la Marina nacional y las de la clase F-310 para Noruega. Susana asegura que los técnicos de Navantia piensan en un «concepto de buque entre una F-100 para un escenario de alta intensidad y un BAM (Buque de Acción Marítima) para los de baja intensidad».

El nuevo modelo en el que trabaja la compañía pública española contaría con una propulsión combinada que le permitiría alcanzar una velocidad media de entre 15 y 20 nudos, aunque con capacidad para llegar a registrar picos máximos de 35.

La reducción de costes de la fragata del futuro está muy presente en el diseño por el que apuesta el equipo de I+D de la empresa. Así, además del menor tamaño que las actuales unidades F-100, también se persigue la utilización de materiales con un mantenimiento mucho más barato que los usados hasta ahora. Además, está pensada para una dotación inferior a la de los navíos en servicio y para tener un vida útil mínima de 40 años.

No obstante, una de las novedades que más sorprende del trabajo que están ya realizando los técnicos de I+D es la instalación de módulos de misión con diferentes sistemas. El buque incluirá un habitáculo en el que, dependiendo del carácter de la navegación que vaya a emprender, se colocará uno u otro módulo. Además, en el navío se dejará una «reserva de espacio para futuras actualizaciones».

La F-110 tendrá capacidad para portar un helicóptero y un vehículo no tripulado aéreo.

Los ingenieros de Navantia también han establecido que la mejor planta propulsora para el nuevo modelo será la que utilice electricidad y gas, ya que se ha descartado una totalmente eléctrica, ya que los pesados motores irían en detrimento de la velocidad del navío.

La reducción del peso de los materiales y también del impacto visual de sus componentes exteriores, como el radar, son también seña de identidad del futuro barco, que estará diseñado para proteger al grupo de proyección ante todo tipo de amenazas -su sistema de armas será antisuperficie y antiaéreo- y para prestar seguridad marítima hasta en los escenarios más alejados del territorio nacional.

Pistoletazo de salida

Navantia ha dado el pistoletazo de salida a los estudios de I+D de la F-110 pero la fragata está muy lejos de hacerse realidad incluso a medio plazo. Como ejemplo, cabe citar que el desarrollo del diseño de las F-100 comenzó a finales de los ochenta, pero no fue hasta 1997 cuando comenzó el proceso de fabricación de la primera de la serie.

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