Sotavento almacenará energía eólica en bombonas de hidrógeno


El parque eólico experimental de la Fundación Sotavento, situado entre los concellos de Monfero (A Coruña) y Xermade (Lugo), pondrá en marcha en las próximas semanas un proyecto pionero en toda Europa para gestionar mejor las energías renovables, transformándolas en hidrógeno y acumulándolas en bombonas especiales. Se trata de una iniciativa en la que participa la Xunta, Gas Natural y Sotavento Galicia, a través de un convenio que firmaron en la primavera del 2005, para poder disponer de la energía eólica en las épocas del año en que no hay viento. Todas las instalaciones y el equipo están listos para ponerse en marcha, una vez realizadas las pruebas de funcionamiento, así que está sólo pendiente de la inauguración oficial.

Debido a que la energía eléctrica no se puede almacenar, el objetivo que se plantea con este proyecto es acumular la energía química que se obtiene mediante la electricidad. Para ello, se parte del par químico hidrógeno-oxígeno, que constituye la molécula de agua H2O. La ventaja de este par es que sólo es necesario almacenar el hidrógeno, ya que el oxígeno puede obtenerse directamente de la atmósfera, de la que forma parte en un 20%.

Planta de almacenamiento

El experimento está ubicado en las instalaciones de Sotavento, donde se ha instalado una planta de almacenamiento de energía eólica. El responsable de Divulgación de Sotavento, Manuel Díaz, explica que el proceso de transformación comienza con un sistema de purificación del agua a través de unos filtros de carbono, un momento conocido como ósmosis inversa. Una vez que el agua está purificada, pasa por otra sala donde hay instalados cuatro electrolizadores que separan el agua en hidrógeno y oxígeno.

El electrolizador tiene 60 Nm3/h de capacidad, y está alimentado con corriente eléctrica procedente de los aerogeneradores. El oxígeno restante se envía a la atmósfera a través de una pequeña chimenea, mientras que el hidrógeno se seca, se purifica de nuevo, se comprime para reducir el volumen de almacenaje en cilindros de acero a unos 200 bares, y se introduce en unas botellas comprimidas.

En ellas se pueden introducir aproximadamente 2.000 kilos de hidrógeno, una electricidad potencial acumulada de 1 megavatio de potencia, por lo que se consigue una mayor facilidad a la hora de gestionar la energía.

Para transformar de nuevo este hidrógeno en electricidad se descomprime con un equipo motogenerador de 60 kilovatios eléctricos.

Manuel Díaz explicó que este sistema de acumulación de energía, además, es respetuoso con el medio ambiente. «Non existen as enerxías limpas, pero as emisións que envía o hidróxeno á atmósfera son mínimas», declaró.

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