El nuevo Zelda, el inicio de algo grande

Una obra maestra. No hay otro calificativo que se aproxime a lo que aporta la experiencia de jugar a The Legend of Zelda: Breath of the Wild. Sin duda, se trata del título idóneo para los jugadores que han depositado tantas esperanzas en Switch.

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Redacción / La Voz 26/03/2017 04:00 h

Abre los ojos. Despierta, Link», susurra la voz de Zelda. Tres décadas después, el elfo volvió a despertar de su letargo. De nuevo, el jugador tiene a los mandos a uno de los personajes más icónicos de la historia de los videojuegos. Y, como tantas veces, el objetivo no es otro que rescatar a la princesa Zelda.

Así comienza The Legend of Zelda: Breath of the Wild, el primer gran juego de Switch con el que Nintendo ha vuelto a tirar la puerta abajo en la industria del videojuego. Lo certifican los récords de ventas y la gran aceptación del público. La compañía nipona necesitaba un gran lanzamiento para asentar las bases de una nueva generación de consolas que apuestan por la instantaneidad y variedad de jugadores. Lo que no se consiguió en Wii U -pese a que esta entrega se ha estrenado también en esta plataforma- es lo que se tratará de aportar con Switch.

Breath of the Wild solo tiene un calificativo: obra maestra. Hasta el más mínimo detalle de este juego está tremendamente trabajado y cuidado. No hay ningún pero. Ni siquiera para el apartado gráfico, ya que la estética de personajes y paisajes es bellísima, impidiendo a los más perfeccionistas lamentar la falta de potencia de Switch frente al resto de máquinas del mercado.

La historia de este Zelda se va sirviendo a cuentagotas. Sin embargo, nuestro interés en los personajes y la relación de Link con ellos no decaerá hasta el final de nuestra aventura. Pese a ello, el juego invita al usuario a explorar hasta el más recóndito lugar del mapa, pues todo en The Breath of the Wild está dispuesto por una razón. En los primeros compases de la aventura, incluso, uno puede llegar a notar que el objetivo principal, el de derrotar a uno de los villanos icónicos de la saga, el temible Ganon, está ausente. Las misiones secundarias mantendrán entretenido al jugador durante horas, aportando variedad, nuevos retos y acertijos.

La variedad de escenarios es otra de las cuestiones reseñables de este Zelda. Si en otras entregas como Majora’s Mask el cambio de ecosistemas era poco menos que forzado, en Breath of the Wild la gran extensión del mapa permite a sus creadores jugar con las distancias y los cambios de entorno. Desde inmensas montañas a cuevas y un centenar de santuarios, este Zelda explora todos los entornos desarrollados durante las últimas tres décadas por la saga.

La evolución del personaje también está muy lograda. Nuestro elfo, lejos de limitarse a portar su mítico gorro y sus vestimentas verdes, tendrá un amplio armario donde elegir. Influirán la resistencia al calor y al frio o la velocidad o agilidad al escalar. Las armas, por otro lado, serán totalmente rompibles. El jugador no se podrá encariñar de ninguna y deberá conservar aquellas más potentes, al igual que los arcos.

Este Zelda es todo lo que un auténtico aficionado a los videojuegos puede desear. Obviando el gusto por esta franquicia de Nintendo, se trata de un juego del que disfrutar durante horas y el mejor estreno posible para una de las consolas a marcar época.

Miles de secretos

Cuando se presenta un videojuego de mundo abierto, una de las principales necesidades es la de surtir al jugador de múltiples misiones y cometidos, que conviertan toda la experiencia de juego en puro entretenimiento. Breath of the Wild cumple ese propósito. Con el mapa más amplio de la saga, logra que el usuario se interese por todos los rincones y se rompa la cabeza para encontrar el más mínimo secreto, garantizando más de 100 horas de diversión.

La trama

Nintendo es consciente de que muchos de sus usuarios no han podido disfrutar de todas las entregas de The Legend of Zelda. Por ello, Breath of the Wild nos presenta a un Link que se despierta de un letargo de cien años y debe ir descubriendo qué mal asola a la región de Hyrule. En su camino, descubrirá que era el espadachín principal de la princesa Zelda, a la que ?como tantas otras veces? tendrá que rescatar de las garras de un feroz monstruo.

Treinta años de Zelda

1. The Legend of Zelda: el inicio del éxito. La primera entrega de la saga no pasa por ser la mejor ni la más completa, pero sentó cátedra y desde entonces se mantienen una serie de patrones y características en posteriores entregas, como los icónicos corazones de salud o los rasgos de Link y su clásico escudo. Además, el formato se mantendría en los videojuegos destinados a las portátiles de Nintendo, ya sea en Game Boy Color o en 3DS.

2 Ocarina of time: la gran obra maestra. Si se le pregunta a cualquier aficionado a los videojuegos por la gran obra maestra de Nintendo, la mayoría no dudará en citar «Ocarina of time» como la mejor aventura de Zelda. Las prestaciones de Nintendo 64 permitieron crear un mundo tridimensional insólito hasta la fecha en las distintas plataformas. Además, la historia que narra pasa por ser una de las mejores valoradas en el universo virtual.

3 Majora’s Mask: continuidad y reinvención. Con «Majora’s Mask», Nintendo daba continuidad a la fórmula del éxito que había logrado con «Ocarina of time». De nuevo, la N64 nos adentraba en un mundo abierto que permitía al jugador explorar diferentes regiones a su antojo, recuperando de nuevo el poder del tiempo, para reconducir la aventura desde el comienzo sin perder el interés en la historia de Link y su lucha contra la destrucción de la tierra.

4 Twilight Princess: salto generacional. Su salida al mercado guarda cierta relación con «Breath of the Wild». Se produjo su lanzamiento al mismo tiempo que el cambio de generación de Game Cube a Wii, por lo que Nintendo apostó por lanzarlo en ambas plataformas, lo que lo convirtió en uno de los juegos mejor vendidos de la franquicia. De nuevo, su apuesta por el mundo abierto y el realismo de sus personajes y sus historias fueron sus claves. 

5 Spirit TRacks: gran propuesta portátil. Uno de los grandes aciertos de Nintendo a lo largo de su historia ha sido el de abastecer de grandes títulos a sus distintas consolas portátiles. The Legend of Zelda no fue una excepción y la DS recibió dos de sus mejores juegos, como fueron «Phantom Hourglass» y «Spirit Tracks», situados a medio camino entre las entregas originales de NES y las de Nintendo 64 y Wii, añadiendo novedades jugables.

6 Skyward Sword: la última gran obra. La crítica mundial se ha rendido siempre ante cada uno de los títulos de The Legend of Zelda a lo largo de estos treinta años. Antes de «Breath of the Wild», el último ejemplo está en «Skyward Sword», la segunda gran entrega para Wii. Como su predecesor, apostaba por incorporar las peculiaridades de los controladores de la máquina de la gran N para crear experiencias diferentes en un mundo abierto.

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