¿Por qué arde la batería de mi móvil?

Samsung se ha encontrado con un grave problema en su dispositivo más novedoso y potente, el Galaxy Note 7. Baterías que explotan, terminales que se queman y algunos usuarios con daños personales. Han solucionado su desastre, pero no es suficiente. Se ha esfumado la ocasión de luchar contra el nuevo iPhone 7 en igualdad de condiciones.


La confianza solo se pierde una vez. Es la frase que está presente en el día a día de los directivos de Samsung en las últimas semanas. A mediados de este caluroso mes de agosto pasado se puso a la venta en varios países el smartphone más grandioso que ha diseñado la empresa coreana: el Samsung Galaxy Note 7. Un terminal que por tamaño de pantalla encaja dentro de la denominación phablet o dispositivo a medido camino entre un Phone y un Tablet.

Una presentación espectacular, unas características avanzadas respecto a sus competidores e incluso la fecha de su presentación, adelantada a la de Apple, hacían de la estrategia de Samsung una jugada maestra. Con independencia de lo que presentasen los californianos en el mes de septiembre, sería mucho el terreno comido gracias a su envidiable terna de dispositivos de gama alta. Los Galaxy S7, S7 Edge y Note 7 darían mucha guerra. Nadie lo dudaba.

Sin embargo, algo sucedió con algunos de los elementos del sistema de carga y de algunas baterías de los Note 7. Al menos 92 son los casos en los que se han notificado informes de sobrecalentamiento de baterías, entre ellos 26 de quemaduras de los usuarios y 55 situaciones en las que se han producido daños a la propiedad de diversas cuantías. Y esto solo en Estados Unidos.

Samsung decidió incluir la característica de «carga rápida» en el nuevo Note 7, prometiendo obtener una carga de más del 50% de la batería en menos de 30 minutos. Además, también se unió al carro de utilizar un conector de carga reversible como es el USB Tipo-C. Ambos son sin duda un motivo de satisfacción enorme para los usuarios. La duración de la batería es unos de los aspectos más críticos de los smartphones, pero ha podido ser en este caso uno de los causantes de ese estrés adicional al que se someten las baterías, calentándose en exceso y ardiendo finalmente.

A mediados de septiembre Samsung ya había distribuido en todo el mundo más de 2,5 millones de dispositivos Note 7 y, aunque el porcentaje de equipos afectados por estos sobrecalentamientos parece pequeño, decidieron detener las ventas a nivel global e iniciar un proceso de sustitución del terminal por uno revisado o devolver el importe del mismo a todos los compradores. Parece justo y coherente con la protección de la seguridad de sus clientes.

Esta misma semana Samsung comenzó a entregar en Corea del Sur nuevos Galaxy Note 7 a los usuarios que decidieron atender la llamada a revisión. Los terminales que se están entregando a los consumidores tienen el indicador de la batería en color verde para diferenciarse de la primera versión.

Otra cosa serán las consecuencias que tenga para la compañía este problema en el que se han visto envueltos. Muchos usuarios no querrán arriesgarse a comprar un modelo de terminal que ha tenido una salida al mercado tan sonada en los medios y de cuya solución sin embargo no se ha hablado tanto; incluso muchos otros desconfiarán de ahora en delante de cualquier producto que presenten los coreanos.

La evidencia es que Samsung ha alcanzado una madurez muy interesante con sus últimos dispositivos de la serie 7. Ha estado varios años buscando su Norte, dejando de utilizar materiales plásticos para encontrar la fusión perfecta entre el cristal y el acero o buscando el encaje de sus pantallas curvadas en sus terminales. El resultado es una pieza como el Note 7, que reúne lo mejor de toda su experiencia. Pero claro, la confianza solo se pierde una vez.

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