Olor a pan recién hecho

Despertarse con el delicioso aroma de un bollo rústico artesano o un brioche ya es posible. Las máquinas panificadoras permiten hacer en nuestra casa decenas de recetas diferentes y totalmente naturales.

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04/06/2017 04:00 h

La tecnología en la cocina ha evolucionado desde las simples batidoras o picadoras a máquinas que preparan todo tipo de recetas. Unas de las más populares en los últimos tiempo son las panificadoras, que convierten el engorro de hacer la masa y cocerla en un proceso completamente automático. Basta echar los ingredientes, seleccionar el programa y esperar; parece simple... y lo es. Para ponerlo en práctica hemos probado la Panasonic SD-ZB2512, un modelo avanzado que permite elaborar hasta 33 modos de pan y masas diferentes: rústico artesano, rústico de masa fermentada, pan de centeno, de trigo integral, francés, italiano, de sandwich, pan de espelta, brioche...

La variedad de cereales, harinas y otros ingredientes que podemos utilizar es enorme. El usuario puede añadir pasas o frutos secos al pan: un dispensador asegura que estos se echan en el momento justo para que queden distribuidos de forma uniforme. Lo mismo ocurre con el dispensador de levadura, que busca el momento idóneo para agregarla a la masa obteniendo así el mejor resultado.

El funcionamiento de este tipo de electrodomésticos es sencillo. Todos tienen un recipiente con la superficie recubierta de material anti-ralladuras. En él se ponen los elementos básicos de cualquier pan -harina (de fuerza, integral, de centeno, escanda...), agua, sal, mantequilla y azúcar-. Para aquellos que necesitan una dieta libre de gluten, la panificadora permite hornear panes sin gluten con el uso de unas harinas especiales.

Una vez que hemos echado los ingredientes en su justa medida, pulsamos el botón de start y la máquina se pone a funcionar. También es posible elegir la hora que queremos el pan listo, hasta con 13 horas de antelación. De este modo se puede dejar la panificadora funcionando durante la noche y despertarse con el pan recién hecho para el desayuno.

No es un aparato pequeño, pesa 7,6 kilos y mide 25,6 x 38,9 x 38 centímetros, y conviene situarlo en una superficie firme porque vibra un poco durante el proceso de amasado. Si queremos hacer una baguette o una rosca, que lógicamente no caben en el recipiente, cogeremos la masa y la coceremos en el horno. Brioche de chocolate, pan de gengibre, pastel caliente de frutas al vino, panettone, pan de soda o pastelitos de té son algunas de las muchas posibilidades, pero la panificadora va más allá e incluye modos para preparar mermelada y compota.

La máquina va más allá de las recetas de pan y permite hacer masa para pizza e incluso compotas y mermeladas

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