¿Que quién ha ganado el debate? ¡El nuestro, por supuesto!


Como si de un combate de boxeo se tratara, el mayor interés informativo en las horas posteriores al debate entre Rajoy y Zapatero pareció ser el de conocer, con esa exactitud que se atribuye a los sondeos, quién había ganado el cara a cara.

Tal interés partía de una idea que, dada por supuesta, nadie se ha molestado en demostrar: la de que los ciudadanos-telespectadores no se dejarían llevar por sus posiciones como ciudadanos-electores y la de que, en consecuencia, emitirían su opinión sobre el debate con la fría objetividad de los peritos y no con la subjetiva pasión de los forofos.

Lo previsible

Sin embargo, solo hay que dar un repaso a las encuestas hechas públicas desde el mismo lunes por la noche para llegar a la clara conclusión de que las cosas han sucedido como era previsible. ¿Y qué era previsible, teniendo en cuenta nuestro alto grado de confrontación entre partidos? Es fácil: que la mayoría de los electores proclamarían ganador a su propio candidato, salvo que se hubiera producido el supuesto excepcional de que uno de los aspirantes hubiera arrasado al otro, cosa que obviamente no ocurrió.

De este modo, el resultado global de las encuestas sobre quién ha sido el ganador y quién el perdedor responde con una nada sorprendente precisión al reparto de las preferencias entre el conjunto de los electores españoles.

Notable coincidencia

¿Qué cabe deducir de esa notable coincidencia? Pues que los que afirman que Rajoy ha ganado son en su inmensa mayoría los que prefieren a Rajoy; y los que creen que lo ha hecho Zapatero son mayoritariamente los que prefieren al candidato socialista, que suma a las suyas, como viene sucediendo desde el año 2004, gran parte de las simpatías de los que están a su izquierda y las de los nacionalismos periféricos.

El dato de la encuesta de Sondaxe que hoy publica La Voz de Galicia es concluyente: el 64% de los votantes del BNG proclaman ganador a José Luis Rodríguez Zapatero, frente a un exiguo 4% que ven en Mariano Rajoy al vencedor.

Los indecisos

Así las cosas, solo cabía esperar de los sondeos un dato auténticamente relevante: el de cómo ha influido en los indecisos el debate. La encuesta de Sondaxe no parece dejar, tampoco aquí, lugar a muchas dudas: mientras no llegan al 1% ni los que se sienten tras la carrera animados a votar ni los que dicen haber cambiado de caballo, son casi el 75% los que proclaman que el debate los ha confirmado en su intención. Lo que, visto lo visto, resulta bastante fácil de entender.

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