Ruptura


19/06/2017 06:57 h

El PSOE es el PSOE de Sánchez. Como en su día lo fue de González o de Zapatero. Pero con una diferencia crucial: estos ganaron elecciones y Sánchez, de momento solo las ha perdido. Porque aunque ayer dio la impresión de que es un recién llegado, la verdad es que no tiene nada de virginal. Al contrario, vuelve con una pesada carga en su mochila, un pasado no precisamente glorioso. Lo único que ha cambiado es su afán de ruptura. Para recuperar el cargo incendió el partido con su versión propia de los de abajo contra los de arriba, es decir de los militantes contra el aparato. Ganó las primarias. Y en el congreso ha acabado el trabajo: ha laminado al viejo aparato. Todo cuanto suceda a partir de ahora será obra suya, para bien o para mal. El tiempo lo dirá. Pero los primeros pasos son poco halagüeños. Para volver a ser lo que fue, el PSOE necesita ampliar espacios. Y ni la ruptura interna, ni el exceso de demagogia ni vender humo parecen el camino.

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