Sánchez busca eclipsar la puesta de largo de Díaz como candidata

Programa un acto el domingo en Valencia para contrarrestar la exhibición de poderío de su rival en Madrid

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madrid / colpisa

Pedro Sánchez no quiere dar a Susana Díaz ni un solo día de tregua en la batalla por la secretaría general de su partido. Ya prepara un acto multitudinario, el mayor de los que ha protagonizado hasta la fecha, para contrarrestar este domingo 26 la exhibición de fuerza que desde hace meses planean la presidenta de la Junta de Andalucía y sus partidarios. Si ella recurrirá a los pesos pesados del socialismo para lanzar definitivamente su candidatura en Madrid, él buscará ser arropado por alrededor de 3.000 militantes de base. Si ella aspira a escenificar cohesión en torno a su proyecto, él quiere hacer ver que la pugna se dirime entre los de arriba y los de abajo y que tiene a la gente de su lado.

La dirigente andaluza llega a la carrera, aparentemente, con más de dos meses de retraso respecto a Patxi López, el primero en anunciar su candidatura oficiosa, y al ex secretario general, que ha demostrado una enorme capacidad de movilización. La realidad es que, de manera discreta, Díaz ha ido tejiendo una red de apoyo en distintas federaciones gracias a la cual espera hacer una triunfal entrada en escena, seguida de una demostración de superioridad en la fase preliminar del proceso, la recogida de avales (cada aspirante necesita al menos el respaldo del 5 % de los afiliados para que se le permita competir).

El peso de los históricos

Ya en su puesta de largo, en el recinto ferial de Madrid Ifema, Díaz contará con referentes del partido que han dejado atrás sus diferencias en la convicción de que ella es ahora la solución -Alfredo Pérez Rubalcaba y José Luis Rodríguez Zapatero (divididos entre Eduardo Madina y Sánchez, en el congreso del 2014); Carme Chacón y Elena Valenciano (enfrentadas en el 2012 y de nuevo en el 2014); la portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid Purificación Causapié y su antecesor, el defenestrado Antonio Miguel Carmona, y, no se descarta incluso, Felipe González y Alfonso Guerra-. Pero además mostrará que la implantación territorial es amplia.

De entrada, cuenta con el apoyo de todos los secretarios generales con responsabilidades de Gobierno menos la balear Francina Armengol, que apoya a Patxi López. No todos tienen sus federaciones tan unidas como la misma Díaz o el extremeño Guillermo Fernández Vara. El valenciano Ximo Puig o el presidente de la gestora, el asturiano Javier Fernández, tienen más contestación interna. Y tampoco el aragonés Javier Lambán genera tanto consenso como el castellano-manchego Emiliano García-Page. Pero la experiencia dice que, en buena medida, tener el apoyo de un mayor número de cargos orgánicos y públicos garantiza cierta ventaja competitiva en este tipo de contiendas.

Los sanchistas insisten en que se ha producido un cambio de paradigma y que esa norma no escrita según la cual la mayor parte de los militantes tienden a responder a las directrices de sus referentes (alcaldes, secretarios provinciales, regionales...) es agua pasada. Por si acaso, otro de los objetivos de la presidenta de Andalucía, a la que incluso sus adversarios reconocen una extraordinaria habilidad para generar empatía en las distancias cortas, es también demostrar que tiene el respaldo de militantes rasos.

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