Insiste en su inocencia y recurre al Supremo después de 18 años preso por el asesinato de su novia

David Villafañe recuperó el pasado domingo su libertad. Fue condenado por matar a Marta Couceiro y cobrar las pólizas de tres seguros de vida


madrid / colpisa

«La primera noche apenas pegué ojo. Todo me parecía surrealista. La cama, los espacios de la habitación de la casa de mi madre en Bilbao, los ruidos de las puertas... Han sido 19 años y medio en la cárcel sin permisos solo por defender mi inocencia. Varias huelgas de hambre que me llevaron al límite vital... ¿Que por qué no me olvido de todo ahora que soy libre? Porque lejos de olvidar voy a seguir luchando por mi verdad. Es lo único que me queda».

David Villafañe recuperó el pasado domingo su libertad. Abandonó la prisión de Nanclares de Oca (Álava) tras cumplir en su totalidad la pena que le impuso en 1998 la Audiencia de Vizcaya por el asesinato de su novia, Marta Couceiro, tres años antes. Una sentencia que fue confirmada por el Tribunal Supremo, incluidos los recursos de revisión que presentó la defensa para reabrir el sumario. David rechazó los beneficios que le hubieran permitido disfrutar de permisos de salida desde el 2013. No quiso admitir su culpabilidad. «Un injusto encarcelamiento», mantiene, por un crimen que no cometió. «No, no lo hice y lo demostraré si el Supremo me lo permite», exclamó ayer.

Beneficiario de las pólizas

Para David, la esperanza de que el alto tribunal reabra su caso sigue intacta. Hoy tiene 40 años y ha quemado su juventud por aquel aciago 25 de octubre de 1995. El tribunal consideró que Villafañe trazó un plan para asesinar a Marta Couceiro, de 17 años, y cobrar las pólizas de tres seguros de vida por 50 millones de pesetas (300.000 euros) de las que era único beneficiario. La sentencia dio por probado que la menor murió en la casa de sus padres en la localidad vizcaína de Gorliz después de que el condenado le tapase los orificios nasales hasta causarle la muerte por asfixia. Los magistrados confirmaron que hubo sofocación homicida y se apoyaron en los informes de la primera autopsia. También en que David trató de embaucarla para que lo nombrase único tenedor de sus pólizas, de ahí la pena añadida por delito de estafa en grado de tentativa.

Pero la versión de David siempre ha sido la misma: «Soy inocente». En el 2013 acudió a la única vía judicial que le quedaba, un recurso de revisión ante el Supremo. Acompañó la apelación con un informe pericial firmado por el catedrático de Medicina Forense Vicente Herrero Hidalgo, según el cual su novia falleció por causas naturales. Sin embargo, el tribunal denegó la revisión porque los forenses que en 1995 elaboraron el informe en el que se basó la condena estuvieron «en contacto directo con las pruebas», algo que no ocurría con la pericial, que se basaba en el sumario.

Dos catedráticos forenses apuntan a una dolencia cardíaca de la joven

El estudio del profesor Vicente Herrero, ratificado por otro del catedrático de Medicina Legal Luis Frontela Carreras, concluía que la novia de Villafañe, que pesaba 35 kilos, murió debido a la miocarditis que sufría, dato que ya anotó el Instituto Nacional de Toxicología en 1995. La nueva ofensiva de Villafañe se centra en un dato «clave» aportado por Toxicología en otro estudio del 2003 en el que analizó por segunda vez el corazón de Marta junto con el de otros fallecidos en Vizcaya de entre 15 y 29 años. El objetivo era realizar un informe sobre muertes súbitas cardíacas en jóvenes, «y se incluyó el de Marta», asegura David, lo que confirmaría de manera extrajudicial que falleció por causas naturales. «Lo firma la misma especialista que en 1995, Beatriz Aguilera Tapia, a quien entonces le faltó por confirmar la causa de la muerte de Marta», afirma. Ahora está en manos del Supremo admitir el recurso extraordinario, autorizar la prueba del corazón y ampliar el informe de Toxicología de 1995 para concluir si hubo o no una patología cardíaca.

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