Rita Barberá se da de baja en el PP, pero se aferra al Senado como aforada

Enrique Clemente Navarro
enrique clemente MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Rita Barberá, el pasado mes de marzo en el Senado
Rita Barberá, el pasado mes de marzo en el Senado BENITO ORDOÑEZ

Los barones le habían exigido que diera un paso atrás y solo lo ha hecho a medias

15 sep 2016 . Actualizado a las 08:50 h.

Rita Barberá se atrinchera. Pedirá la baja en el PP, porque así se lo ha pedido, pero mantiene su escaño en el Senado. Un día después de que el Tribunal Supremo decidiera investigarla por un supuesto delito de blanqueo, la exalcaldesa de Valencia hizo una demostración de fuerza y desafió a la cúpula popular y a varios barones territoriales que le habían exigido que diera un paso atrás. Solo lo ha hecho a medias, de forma insuficiente para zanjar la cuestión.

En un comunicado que hizo público para anunciar su decisión, Barberá expresa su voluntad de no dimitir -en mayúsculas en el texto- del Senado, asegurando que le ampara la ley y «porque de lo contrario podría entenderse como una asunción de culpabilidad». Esto le permite seguir gozando del aforamiento. También deja claro que solicita la baja del PP obligada, porque así se lo había pedido su partido, «lo que además de dar una muestra más de mi entrega a él, evito que nadie se ampare en mí para responsabilizarme de cualquier perjuicio o para esconder sus resultados políticos y electorales». Un mensaje dirigido a Alfonso Alonso y a Alberto Núñez Feijoo.

Vuelve el plasma

Rita Barberá señala que la «muy dolorosa decisión» de abandonar el partido le permite «actuar en plena libertad sin estar sometida a disciplina alguna para ejercer mi defensa» y advierte que denunciará «en los tribunales correspondientes a las personas que hayan vulnerado el principio irrenunciable de la presunción de inocencia».

Mariano Rajoy eludió hacer declaraciones sobre el caso. Por la mañana, en el pontevedrés Pazo de Mos, volvió a recurrir al plasma para esquivar las preguntas de los medios. Por la tarde, en la presentación del libro de Luis de Guindos, no quiso contestar a ninguna pregunta.

El PP trató de dar por zanjado el asunto. El ministro de Asuntos Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo, aseguró que al darse de baja Barberá «exonera al PP de cualquier responsabilidad». El portavoz en el Congreso, Rafael Hernando, subrayó que ya está «fuera», intentando acallar cualquier debate dentro del PP. La diputada Beatriz Escudero criticó la decisión de Barberá y la avisó de «se está haciendo mucho daño» al partido.

Varios dirigentes populares habían pedido a Barberá que diera un paso atrás antes de que anunciara su salida del PP. En primera línea, los candidatos a las elecciones gallegas y vascas. Alonso fue el más contundente al asegurar que si ella no tomaba «una decisión adecuada» lo haría el partido. Y no le importó vincular su exigencia a la convocatoria con las urnas. «Nos estamos jugando mucho y no nos merecemos ir con este perjuicio a cuestas»», aseguró. Por su parte, Núñez Feijoo señaló que esperaba que la exalcaldesa de Valencia tomara cuanto antes una decisión «pensando en España, pensando en el PP y poniendo sus legítimos intereses en segundo lugar». La presidenta madrileña también expresó su deseo de que Barberá abandonase su escaño en el Senado de forma voluntaria.

Ciudadanos se da por satisfecho con la renuncia y el PSOE reclama que deje su escaño

El vicesecretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, atribuyó al pacto anticorrupción que firmaron con el PP la decisión de Barberá de abandonar el partido, «un pacto que se ha cumplido». Villegas explicó que hoy presentarán -como también anunciaron que lo harán el PSOE y Compromís- una propuesta en el Parlamento valenciano para pedir a Barberá, que es senadora por designación autonómica, que deje su acta, aunque son conscientes de que no tiene ninguna obligación de hacerlo. La salida de la exalcaldesa de Valencia, reflexionó Villegas, es la «demostración» de que se pueden cambiar las cosas negociando y pactando para que «los viejos partidos se muevan de sus usos». El vicesecretario general de C’s dijo que mantuvieron contactos con los populares para advertirles de que no los apoyarían en un hipotético nuevo intento de investidura si Barberá no abandonaba el PP.

«Decisión pésima»

El PSOE, en cambio, ve insuficiente el gesto de Barberá y exige a Rajoy que obligue a la exalcaldesa a dejar su escaño. «Barberá es muy libre de hacer lo que quiera, pero el PP también es muy libre de actuar políticamente», matizó ayer el portavoz en el Senado de los socialistas, Óscar López. El alto cargo aseguró que mantener el escaño es «una decisión pésima para el PP, para el buen nombre del Senado y para la vida política en general y la regeneración que necesita el país».

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, también se pronunció sobre el caso de Barberá para censurar lo que considera el «constante insulto» y la «indecencia» de la exalcaldesa de Valencia.