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Felipe González quiere que gobiernen PP y Ciudadanos y que el PSOE se abstenga

El expresidente del Gobierno reitera de nuevo su opinión radicalmente en contra de un pacto entre socialistas y Podemos

Europa Press | EFE, 27 de enero de 2016. Actualizado a las 15:25 h. 79

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El expresidente del Gobierno Felipe González «apuesta por un gobierno del Partido Popular y Ciudadanos, aupado gracias a la abstención del PSOE», según Informativos Telecinco, que afirma haber conocido las posiciones que el histórico dirigente socialista ha expresado en un encuentro con embajadores de la UE en España. 

Teniendo en cuenta en panorama político actual González cree que la mejor opción para el PSOE sería la abstención y dejar gobernar a PP y Ciudadanos. Durante la campaña ya se mostró en contra de pactar con el partido de Pablo Iglesias y lo expuso públicamente. Teniendo en cuenta los últimos acontecimientos ocurridos el pasado viernes, su posición no se ha movido ni un ápice, incluso se ha visto reforzada con la puesta en escena de Podemos en la que Iglesias se postuló como vicepresidente de Sánchez y hasta habló de posibles ministros. «Una alianza con Podemos da poca confianza, tiene poco futuro y poco camino», asegura Telecinco que González dijo en ese encuentro con los embajadores.

El expresidente no tiene claro que Podemos quiera de verdad un gobierno con el PSOE y considera más bien que es parte de una estrategia con el fin de intentar fagocitar al PSOE en unas nuevas elecciones. En esta idea coincide plenamente con los argumentos del PP. Por eso, sostiene Telecinco, «apuesta por un gobierno del Partido Popular y Ciudadanos, aupado gracias a la abstención del PSOE».

González, siempre según la versión de la cadena, cree que entre los tres partidos deberían acordar un calendario y que fuera un gobierno corto y se muestra contrario a la repetición de las elecciones generales. En el encuentro con los embajadores González mantuvo su respeto hacia el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y aseguró que no le correspondía a él decirle si ha de hacer una alianza con rupturistas o con los constitucionalistas, añade Telecinco.

Exministros del PP, PSOE y UCD piden un Gobierno de «gran coalición»

Un grupo de exministros del PP, del PSOE y UCD integrados en la Fundación España Constitucional ha difundido un comunicado en el que consideran que la situación política hace necesario un Gobierno de «amplio respaldo» mediante «una gran coalición» de partidos constitucionalistas con un programa pactado. Esta fundación, creada en el 2013 por el expresidente del Congreso y exministro socialista José Bono y por el también exmnistro del PP Eduardo Zaplana, subraya que demorar en el tiempo la composición del nuevo Gobierno «añadiría una preocupación más» a lo que describe como situación de «extraordinaria gravedad» que vive Cataluña.

Como también considera que volver a convocar elecciones «no es, sin duda, la solución» porque agudizaría el proceso de desconexión catalán« y »se degradaría« la situación económica y social», apuesta por un Ejecutivo que «por encima de ambiciones personales» garantice «la unidad de España, la igualdad de los españoles, la estabilidad política, el progreso social y la regeneración democrática».

La «vía de la gran coalición», a través de «dos o más» partidos constitucionalistas, apuntan los exministros, se articularía a través de un programa firmado, al menos para media legislatura, que incluiría una reforma constitucional a culminar antes de dos años, medidas anticrisis, un nuevo sistema de financiación autonómica y enviar «una señal inequívoca a los independentistas de que su aventura fracasará».

El documento fue firmado el 25 de enero por el patronato de la Fundación, presidido por la socialista Cristina Garmendia, con los también exministros Pío Cabanillas y Rodolfo Martín Villa como vicepresidentes y una treintena de patronos, en su mayoría exministros del PP, PSOE y UCD. Según su análisis, los resultados de las elecciones catalanas y generales «abren una etapa inédita desde 1978 y plantean una situación nueva a nuestra democracia», en la que el Parlament de Cataluña «ha modificado lo que las urnas establecieron y pretende la independencia total en 18 meses».

Por ello considera que la situación es «de extraordinaria gravedad» y advierte de que «la demora en la composición del nuevo Gobierno de la nación» añadiría «una preocupación más a la situación catalana».

Como tampoco cree la fundación que la solución sea repetir las elecciones, pide un Gobierno «de amplio respaldo» que acometa su proyecto en el marco de la Constitución y la UE. «Es éste un proyecto complejo pero en modo alguno imposible de llevar a cabo, pues la política supone elegir entre opciones o prioridades», prosigue el comunicado, donde se sugiere la vía de la «gran coalición» con un programa pactado por dos años.

Su objetivo sería «consolidar la salida de la crisis», «enviar una señal inequívoca a los independentistas de que su aventura fracasará y se hará imposible, sin descartar medida alguna constitucional» y aprobar un nuevo sistema de financiación autonómica.

También se encargaría de abordar «por consenso» una reforma de la Constitución, en principio limitada a la sucesión a la Corona y el Título VIII, referido a la organización territorial del Estado, a través de una comisión que acabaría su labor antes de dos años.

Las políticas de este Gobierno de coalición serían la lucha contra el paro, el fomento de la inversión pública y privada, políticas sociales contra la pobreza, la lucha contra la violencia de género, la actualización de las pensiones y pactos por la educación, la ciencia, la cultura y contra la corrupción. «Nuestra convicción es que la Constitución del 78 debe ser mantenida en su concepción y valores esenciales», lo que no supone obstáculo para reformarla y conseguir, entre otras cosas, un «sistema estable de competencias que consolide la estructura territorial del Estado», añade el comunicado.

La Fundación España Constitucional concluye con una referencia a las diferencias y «fuertes tensiones» entre los principales partidos antes de hacer un llamamiento a los dirigentes políticos para que al negociar el nuevo Gobierno «aborden la tarea con el espíritu de la Transición: generosidad, diálogo, concordia, realismo y tolerancia». 

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