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La asesina confesa de Isabel Carrasco: «No estoy arrepentida, y si no mentiría»

Montserrat González asegura que su hija Triana y la presidenta de la Diputación de León se llevaban bien hasta que ésta la acosó sexualmente

Efe 20 de enero de 2016. Actualizado a las 09:59 h. 18

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Montserrat González ha confesado que decidió acabar con la vida de la que fuera presidenta de la Diputación y del PP provincial, Isabel Carrasco: «¡Era ella o mi hija. Si no lo hacía era mi hija, preferí ella a mi hija. Ella iba a seguir haciéndole la vida imposible, por eso decidí matarla». Entre lágrimas, y en respuesta de preguntas de su letrado, José Ramón García, la autora confesa de la muerte de Carrasco aseguró: «No estoy arrependida de lo que hecho y si no mentiría». Montserrat González quiso proteger así a su hija Triana y reconoció el crimen cometido sin plan previo («podría haberlo hecho otro día», en la primera jornada del juicio en la Audiencia de León por los sucesos ocurridos en el 2014.

La decisión de matar a Isabel Carrasco la tomó después de una reunión de la cúpula del PP en Madrid en la que, según la acusada, se proponía designar como nuevo presidente del PP leonés a Javier García Prieto, pero finalmente «Rajoy no dejó». En ese momento, ha indicado Montserrat, se dio cuenta de que Isabel Carrasco iba a continuar al mando e iba a seguir con el acoso a su hija. «Estaba ya tan decidida, vi que García Prieto ya no salía y decidí que la iba a matar», ha aseverado. Según la versión de la autora confesa, que únicamente ha contestado a preguntas de su letrado, ni Raquel Gago ni su hija Triana Martínez (también acusadas por el crimen) planearon junto a ella el crimen. «No tenían nada que ver, ellas no tenían ni idea. Lo hice ese día porque coincidió, perfectamente podría haberlo hecho otro día».

Montserrat, además, ha dicho no estar arrepentida y a ha aseverado que si dijera otra cosa «mentiría». «Estaba convencida de que si no lo hacía mi hija iba a sufrir algún percance, que iba a ir a su entierro. Si hubiera salido de presidente Javier García Prieto no estaríamos aquí», ha lamentado. En cuanto a cómo se produjo el crimen, Montserrat ha relatado que el 12 de mayo de 2014, a primera hora de la tarde, decidió «ir a andar» y a ver si «encontraba» a Isabel Carrasco, porque ya había decidido matarla, aunque ha precisado que «ni ella misma» sabía que ese iba a ser el fatídico día. En las inmediaciones del lugar del asesinato, en una calle de León muy próxima al domicilio de Isabel Carrasco, Montserrat vio a su víctima y llamó a su hija para decirle que se fuera al coche. «Mi hija me notó nerviosa por teléfono, me preguntó qué pasaba y le dije que veía a la Carrasco y se va a cagar».

A partir de ese momento, Montserrat siguió a su víctima hasta que logró aproximarse a ella en la pasarela sobre el río Bernesga y cuando se percató de que no había nadie se acercó y le disparó por la espalda. «Yo le di en la espalda y después le di más. Tampoco sé dónde le di. Le dispare en lo alto de la pasarela porque venía gente». En su huida, ha agregado, se desprendió del bolso que incluía el arma, una navaja y 50 euros, tirándolo en un garaje próximo al lugar del crimen, pero ha negado que hubiera quedado con su hija para que ella se desprendiera del arma homicida.

Acoso sexual a la hija

Montserrat González, asesina confesa, ha declarado que Isabel Carrasco y su hija Triana se llevaron bien durante dos años hasta que la dirigente del PP acosó sexualmente a la joven. La madre de Triana, que solo ha querido responder a las preguntas de su abogado defensor, se ha mostrado titubeante y nerviosa en algún momento de su declaración, en la que ha querido dejar claro que su hija sufrió una «persecución increíble» por parte de «la Carrasco», como ha llamado en una ocasión a la dirigente del PP.

Cuando entró «la Carrasco» en la Diputación, ha manifestado Montserrat, ya se decía que «era mala» y que tendrían «problemas con ella y eso», pero Triana «estaba a gusto». «Se llevaban bien», ha apostillado. «Era raro, porque se llevaban bien y muy bien», ha continuado a preguntas de su abogado para señalar a renglón seguido que Carrasco ayudó a su hija a solucionar un problema con Hacienda de 2.000 euros por la compra de un coche en Alemania.

Y preguntada por su letrado no ha dudado en ratificar que en ese momento tuvieron conciencia de que «algo de mano tenía (Carrasco) con Hacienda». «¿Cuándo empezaron los problemas?», le ha inquirido su letrado, José Ramón García. Tras dos años de buena relación, un día de enero del 2010 Carrasco llamó a Triana para que le ayudara a solucionar un problema de teléfono móvil, ha relatado Montserrat. La citó en su casa, Triana acudió, y Carrasco le propuso relaciones sexuales. Su hija, según le contó después, salió corriendo. «Ahí empezó mal todo», ha aseverado la acusada.

Además González ha declarado que decidió acabar con la vida de la dirigente del PP cuando constató que iba a seguir en ese cargo, porque el presidente del partido, Mariano Rajoy, no accedió a que la sustituyera Javier García Prieto. Y lo hizo porque estaba convencida de que la víctima iba a seguir haciéndole «la vida imposible» a su primogénita. «Decidí que la iba a matar», ha recalcado Montserrat González, quien ha roto en llanto en algún momento de su declaración, como cuando ha reconocido que su hija sufría depresiones y que se fue a vivir con ella prácticamente toda la semana, porque no quería que le pasara como a una amiga de Gijón y a otros conocidos, que se suicidaron.

La defensa de Montserrat González y Triana Martínez, acusadas del crimen de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, ha reconocido que «no había derecho» al crimen, pero ha dicho que la primera apretó el gatillo y lo hizo «por su hija», perseguida por «tierra, mar y aire» por la víctima. El letrado José Ramón García, que defiende a esas dos acusadas en el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de León, ha intervenido ante el jurado para exponer sus conclusiones previas, en las que pide 8 años y medio de cárcel para Montserrat, para la que alega enajenación, y la libre absolución para su hija, Triana.

Durante su alocución ante el jurado -cinco mujeres y cuatro hombres-, García ha coincidido con las acusaciones y el fiscal en que se trata de un delito de asesinato, pero ha negado que se pretenda juzgar a Carrasco en este proceso, como le habían reprochado las otras partes. «No se juzga a la víctima», pero el letrado cree que «hay datos importantes» para la defensa, como que la situación anímica de la madre, de Montserrat, se viera «horadada día a día» con una «persecución por tierra, mar y aire» de Carrasco a Triana. 

La Fiscalía ve el mismo grado de responsabilidad en las tres acusadas

El juicio del caso, en el que la fiscalía solicita 23 años de cárcel para cada una de las tres acusadas, ha comenzado a las 9.27 en la Audiencia provincial de León. Después de que la presidente del Tribunal, Carlos Javier Álvarez, declarara el inicio de la vista, una letrada de Justicia ha comenzado a leer las acusaciones y peticiones de pena más graves que pesan contra las tres acusadas.

La Fiscalía sostiene que las tres acusadas tuvieron el mismo grado de responsabilidad y ha recalcado que actuaron «con una frialdad y una precisión impresionantes». Así lo ha subrayado el fiscal, Emilio Fernández, quien ha insistido en que se trata, «sin ningún género de dudas», de un asesinato ya que la víctima «no tuvo ninguna posibilidad de defenderse». Ha recalcado que al tratarse de una víctima con relevancia política y cometerse el asesinato a plena luz del día el crimen no se podría haber perpetrado «sin la colaboración necesaria de todas para que tuviera garantías de éxito».

«¿Quien iba a pensar que la mujer y la hija del comisario de Astorga (León) en coordinación con una policía local eran las autoras?», se ha preguntado el fiscal después de asegurar que si no hubiera sido por el policía jubilado que presenció los hechos y propició la detención hubiera sido «imposible» descubrirlo.

El fiscal ha hecho estas manifestaciones durante la exposición de las calificaciones previas en el juicio del caso por el crimen de Isabel Carrasco. 

En el banquillo de los acusados se sientan Montserrat González, de 60 años, autora confesa de los disparos que acabaron con la vida de Isabel Carrasco; su hija, Triana Martínez, de 36; y la agente de la Policía Local de León Raquel Gago, de 42.

Isabel Carrasco, que tenía 59 años cuando falleció y era también la presidenta del PP en León, murió a las 17.15 horas del 12 de mayo de 2014 tras recibir tres disparos cuando atravesaba una pasarela peatonal sobre el río Bernesga para dirigirse a la sede del PP, en el paseo de Salamanca.

Montserrat González confesó ante la Policía tras ser detenida que había sido la autora de los disparos y explicó que había actuado movida por el odio, ya que responsabilizaba a Isabel Carrasco del despido de su hija de la Diputación de León y de cercenar su carrera política en el PP. 

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